{"id":5742,"date":"2024-09-04T06:44:52","date_gmt":"2024-09-04T09:44:52","guid":{"rendered":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/?p=5742"},"modified":"2024-09-02T20:22:40","modified_gmt":"2024-09-02T23:22:40","slug":"gobernanza-de-los-datos-001","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/gobernanza-de-los-datos-001\/","title":{"rendered":"Gobernanza de los datos: confianza en el siglo 21"},"content":{"rendered":"<h2>La humanidad, como un aprendiz de brujo sediento de progreso, ha abierto las compuertas de un torrente incontenible: la era digital con la consecuencia de la gobernanza de los datos<\/h2>\n<p>Cada clic, cada transacci\u00f3n, <a href=\"https:\/\/aws.amazon.com\/es\/what-is\/data-governance\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">cada interacci\u00f3n en este nuevo universo virtual<\/a> deja una estela de informaci\u00f3n, una huella indeleble en el tejido del ciberespacio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5747\" aria-describedby=\"caption-attachment-5747\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/tinywow_Leonardo_Phoenix_A_stylized_digital_illustration_depicting_the_2_63724848-e1725319260916.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5747\" src=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/tinywow_Leonardo_Phoenix_A_stylized_digital_illustration_depicting_the_2_63724848-e1725319260916.webp\" alt=\"Gobernanza de los datos\" width=\"400\" height=\"400\" title=\"\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5747\" class=\"wp-caption-text\">Gobernanza de los datos<\/figcaption><\/figure>\n<p>Estos rastros, aparentemente insignificantes en su individualidad, como motas de polvo digital bailando en el vac\u00edo, se agrupan formando un oc\u00e9ano de datos, un Leviat\u00e1n digital que promete revolucionarlo todo.<\/p>\n<p>Desde la medicina, con sus diagn\u00f3sticos algor\u00edtmicos y cirug\u00edas a distancia, hasta la pol\u00edtica, donde los candidatos ya no buscan votos, sino \u201clikes\u201d y \u201cretuits\u201d; desde la educaci\u00f3n, con sus plataformas de aprendizaje personalizado que se adaptan al ritmo de cada estudiante.<\/p>\n<p>Hasta el arte, donde la realidad virtual abre las puertas a experiencias sensoriales nunca antes imaginadas\u2026 todo, absolutamente todo, se ve permeado por este torrente de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero como ocurre con toda fuerza desatada, sin un control adecuado, sin una br\u00fajula \u00e9tica y unas reglas claras, este tsunami de informaci\u00f3n amenaza con ahogarnos en su propio torbellino.<\/p>\n<p>Imaginemos por un instante, si les es posible a nuestras mentes a\u00fan ancladas en lo anal\u00f3gico, la Biblioteca de Alejandr\u00eda, ese templo del saber que albergaba los manuscritos m\u00e1s preciados del mundo antiguo.<\/p>\n<p>Imaginemos sus pergaminos, sus rollos de papiro, conteniendo la historia, la filosof\u00eda, la poes\u00eda de un mundo entonces vasto.<\/p>\n<p>Ahora, multipliquemos su contenido por un factor de millones, por una cifra que desaf\u00eda la imaginaci\u00f3n, por un n\u00famero que desborda los l\u00edmites de lo tangible\u2026 y apenas tendremos una vaga idea del volumen de datos que se generan a diario en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Cada minuto que transcurre, miles de millones de mensajes de texto, ef\u00edmeros como suspiros digitales;<\/p>\n<p>de correos electr\u00f3nicos, tejiendo una red invisible de conexiones y negocios;<\/p>\n<p>de b\u00fasquedas en Google, preguntas lanzadas al or\u00e1culo digital en busca de respuestas inmediatas; de transacciones bancarias, cifras que se transfieren a la velocidad de la luz, construyendo y destruyendo fortunas\u2026<\/p>\n<p>Todos ellos se vierten en ese oc\u00e9ano digital, engrosando su caudal de forma exponencial, ret\u00e1ndonos a comprender su din\u00e1mica, a domar su fuerza bruta.<\/p>\n<p>Ante tal avalancha, la pregunta se vuelve tan imperativa como el ritmo fren\u00e9tico al que parpadea el cursor en nuestras pantallas, tan urgente como la notificaci\u00f3n que nos recuerda una cita ineludible:<\/p>\n<p>\u00bfc\u00f3mo gobernar, c\u00f3mo poner orden y sentido en este caos digital? \u00bfC\u00f3mo evitar que la presa de la informaci\u00f3n colapse, arrastr\u00e1ndonos en una inundaci\u00f3n de ruido sin sentido, de datos hu\u00e9rfanos de significado?<\/p>\n<p>La respuesta, como suele ocurrir en los asuntos humanos, esos que se resisten a la l\u00f3gica binaria de los unos y ceros, no es simple ni un\u00edvoca.<\/p>\n<p>No hay algoritmo, por sofisticado que sea, por mucho que se aproxime a la inteligencia que consideramos propia de nuestra especie, que pueda resolver este dilema.<\/p>\n<p>Se trata de un rompecabezas complejo, con m\u00faltiples aristas y actores involucrados, un juego de estrategia donde las piezas se mueven a la velocidad del pensamiento, un ajedrez multidimensional donde cada movimiento tiene consecuencias impredecibles.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5746\" aria-describedby=\"caption-attachment-5746\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/tinywow_Leonardo_Phoenix_A_stylized_digital_illustration_depicting_the_1_63724833-e1725319299118.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5746\" src=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/tinywow_Leonardo_Phoenix_A_stylized_digital_illustration_depicting_the_1_63724833-e1725319299118.webp\" alt=\"Gobernanza de los datos\" width=\"400\" height=\"400\" title=\"\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5746\" class=\"wp-caption-text\">Gobernanza de los datos<\/figcaption><\/figure>\n<p>En primer lugar, debemos hablar de la propiedad de los datos, un tema espinoso, resbaladizo como un pez plateado que se escapa de las redes de la legislaci\u00f3n tradicional.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n pertenecen estas migajas de informaci\u00f3n que vamos dejando a nuestro paso por el mundo digital, como migas de pan virtuales en un bosque de p\u00edxeles?<\/p>\n<p>\u00bfA las grandes corporaciones tecnol\u00f3gicas, esos leviatanes digitales con tent\u00e1culos que se extienden por todo el globo, con pies de algoritmo que no conocen fronteras, recopilando datos con avidez insaciable?<\/p>\n<p>\u00bfO acaso a los gobiernos, que buscan en ellas patrones y tendencias, la clave para anticipar el comportamiento de las masas, para predecir \u2013y controlar- el curso de las elecciones, las revueltas, los mercados?<\/p>\n<p>\u00bfO acaso, y aqu\u00ed la pregunta se vuelve susurro inc\u00f3modo, a nosotros mismos, los ciudadanos que, con ingenuidad o resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vamos cediendo nuestra privacidad a cambio de la promesa de una vida m\u00e1s c\u00f3moda y conectada, de un mundo a la medida de nuestros deseos, sin percatarnos de que, al hacerlo, podr\u00edamos estar renunciando a algo mucho m\u00e1s valioso: nuestra libertad?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde entran en juego conceptos como el consentimiento informado y la transparencia, dos faros que deber\u00edan iluminar la penumbra de este nuevo escenario digital, dos principios que, como anclas \u00e9ticas, deber\u00edan evitar que la nave de la innovaci\u00f3n derive hacia la tiran\u00eda tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p>No basta con aceptar mec\u00e1nicamente las condiciones de uso de una aplicaci\u00f3n o un servicio digital, a menudo redactadas en un lenguaje impenetrable para el usuario com\u00fan.<\/p>\n<p>Una letan\u00eda de jerga legal que induce al letargo y a la resignaci\u00f3n, a hacer clic en &#8220;Aceptar&#8221; sin leer, sin comprender las consecuencias de nuestro acto.<\/p>\n<p>Es necesario comprender qu\u00e9 tipo de informaci\u00f3n se est\u00e1 recopilando, con qu\u00e9 fines se utilizar\u00e1, qui\u00e9nes tendr\u00e1n acceso a ella y, sobre todo, qu\u00e9 consecuencias puede tener para nuestra libertad y nuestra autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Porque imaginemos, por un instante, un mundo donde cada paso que damos, cada compra que hacemos, cada conversaci\u00f3n que mantenemos, queda registrada, analizada, utilizada para predecir nuestro comportamiento, para influir en nuestras decisiones.<\/p>\n<p>Un mundo donde la l\u00ednea entre la realidad y la ficci\u00f3n se difumina, donde la manipulaci\u00f3n se vuelve tan sutil, tan omnipresente, que nos resulta imposible distinguirla.<\/p>\n<p>\u00bfEs este el futuro que queremos construir? \u00bfO es posible un camino alternativo, donde la tecnolog\u00eda, en lugar de alienarnos, nos libere, donde la informaci\u00f3n, en lugar de controlarnos, nos empodere?<\/p>\n<p>Y en esta encrucijada, la cuesti\u00f3n de la propiedad de los datos se torna un laberinto en s\u00ed mismo, un nudo gordiano que la legislaci\u00f3n tradicional parece incapaz de cortar con precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque, \u00bfc\u00f3mo legislar sobre lo intangible, sobre la esencia misma de nuestra interacci\u00f3n con el mundo digital?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo poner precio, establecer l\u00edmites, a esa mir\u00edada de datos que, como gotas de roc\u00edo digital, se evaporan y condensan en la nube, desafiando las fronteras y las jurisdicciones?<\/p>\n<p>Imaginemos, por un instante, un escenario que ya no pertenece al reino de la ciencia ficci\u00f3n: un implante neuronal nos permite acceder a internet con el pensamiento, traduciendo nuestras ondas cerebrales en b\u00fasquedas, mensajes, emociones compartidas en tiempo real.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n pertenecen esos datos, esa sinfon\u00eda neuronal que antes era patrimonio exclusivo de nuestra intimidad? \u00bfA la empresa que dise\u00f1\u00f3 el implante?<\/p>\n<p>\u00bfAl gobierno que, con la excusa de la seguridad nacional, monitoriza nuestra actividad cerebral? \u00bfO acaso a nosotros mismos, que, en un acto de suprema ingenuidad o de sometimiento voluntario, hemos entregado las llaves de nuestra mente al algoritmo?<\/p>\n<p>La respuesta, como un eco que se propaga por los pasillos del ciberespacio, se multiplica en un sinf\u00edn de posibilidades, de dilemas \u00e9ticos y legales que a\u00fan no hemos terminado de comprender.<\/p>\n<p>Por un lado, est\u00e1 la visi\u00f3n, defendida por algunos, de que los datos son el nuevo petr\u00f3leo, un recurso natural a ser explotado por aquellos que tienen los medios para hacerlo.<\/p>\n<p>Gigantes tecnol\u00f3gicos como Google, Facebook o Amazon basan su imperio en la recolecci\u00f3n y an\u00e1lisis masivo de datos, utiliz\u00e1ndolos para predecir nuestros deseos, modular nuestros gustos, vendernos productos y servicios que quiz\u00e1s no necesitamos.<\/p>\n<p>Pero que aprendemos a desear a trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n algor\u00edtmica.<\/p>\n<p>En este escenario, la propiedad de los datos reside en manos de unos pocos, mientras que las mayor\u00edas, inconscientes o resignadas, se convierten en meros proveedores de materia prima digital.<\/p>\n<p>Por otro lado, surge con fuerza la idea de que los datos son un bien personal, un reflejo de nuestra identidad en el mundo digital, y que, como tal, debemos tener control sobre ellos.<\/p>\n<p>El derecho a la privacidad, consagrado en numerosas declaraciones de derechos humanos, se ve amenazado en la era digital, donde la informaci\u00f3n fluye sin control, traspasando fronteras, quedando registrada en servidores remotos a los que no tenemos acceso.<\/p>\n<p>Surge entonces la necesidad de explorar nuevos modelos de propiedad de los datos, modelos que se adapten a la naturaleza l\u00edquida y ubicua de la informaci\u00f3n en el ciberespacio.<\/p>\n<p>Se habla, por ejemplo, del concepto de &#8220;soberan\u00eda de datos&#8221;, que implica que cada individuo debe tener el control sobre sus propios datos, decidiendo qui\u00e9n puede acceder a ellos, con qu\u00e9 fines y bajo qu\u00e9 condiciones.<\/p>\n<p>En este sentido, se est\u00e1n desarrollando tecnolog\u00edas que permiten a los usuarios almacenar y gestionar sus propios datos de forma segura y descentralizada, sin depender de las grandes plataformas tecnol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda Blockchain, por ejemplo, con su sistema de registro distribuido e inmutable, se presenta como una herramienta con un enorme potencial para devolver a los ciudadanos el control sobre su identidad digital.<\/p>\n<p>Pero la cuesti\u00f3n de la propiedad de los datos no se limita al \u00e1mbito individual. Tambi\u00e9n tiene profundas implicaciones a nivel colectivo.<\/p>\n<p>Los datos, en la era digital, se han convertido en un activo estrat\u00e9gico para los Estados, que los utilizan para mejorar la eficiencia de los servicios p\u00fablicos, para predecir y prevenir crisis, para tomar decisiones que afectan a la vida de millones de personas.<\/p>\n<p>Sin embargo, este uso de los datos por parte de los gobiernos plantea, a su vez, importantes interrogantes \u00e9ticas.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo garantizar la transparencia y la rendici\u00f3n de cuentas en el uso de los datos p\u00fablicos? \u00bfC\u00f3mo evitar que los gobiernos utilicen la informaci\u00f3n para controlar y manipular a la ciudadan\u00eda?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo encontrar un equilibrio entre la seguridad nacional y el derecho a la privacidad en la era del terrorismo global y la vigilancia masiva?<\/p>\n<p>Y es precisamente en este punto, con la sombra del Gran Hermano digital cerni\u00e9ndose sobre nuestras conciencias conectadas, donde la \u00e9tica, ese conjunto de principios a veces difusos, a veces contradictorios, que gu\u00edan nuestro actuar, cobra una relevancia sin precedentes.<\/p>\n<p>Porque no podemos, no debemos, delegar en algoritmos, por muy sofisticados que sean, la responsabilidad de decidir qu\u00e9 es bueno, qu\u00e9 es justo, qu\u00e9 es humano.<\/p>\n<p>Imaginemos, por un momento, un algoritmo que determina el acceso a un tratamiento m\u00e9dico vital. Los datos indican que, estad\u00edsticamente, un determinado perfil demogr\u00e1fico tiene menos posibilidades de supervivencia.<\/p>\n<p>\u00bfDeber\u00eda el algoritmo, en aras de la eficiencia, negar el tratamiento a aquellos que se desv\u00edan del patr\u00f3n &#8220;\u00f3ptimo&#8221;, aunque ello implique condenarlos a una muerte segura?<\/p>\n<p>Este dilema, que podr\u00eda parecer sacado de un relato dist\u00f3pico, nos sit\u00faa frente a una pregunta fundamental: \u00bfpueden los algoritmos ser \u00e9ticos?<\/p>\n<p>Y si la respuesta es negativa, \u00bfc\u00f3mo podemos nosotros, seres imperfectos, con nuestros sesgos y contradicciones, guiar el desarrollo tecnol\u00f3gico por una senda \u00e9tica?<\/p>\n<p>La \u00e9tica, a diferencia de los algoritmos que buscan patrones predecibles en la mara\u00f1a de datos, se mueve en el terreno resbaladizo de los valores, de los principios morales que, si bien pueden variar seg\u00fan las culturas y las \u00e9pocas.<\/p>\n<p>Apuntan siempre a un mismo objetivo: la construcci\u00f3n de una sociedad justa, donde se respete la dignidad y la libertad de cada individuo.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed donde reside la principal dificultad. La \u00e9tica no se puede traducir en un c\u00f3digo binario de unos y ceros, no se puede encapsular en un conjunto de reglas preestablecidas que dicten, de manera inequ\u00edvoca, cu\u00e1l es la decisi\u00f3n \u201ccorrecta\u201d en cada situaci\u00f3n. La \u00e9tica, como la literatura, como el arte, se nutre de la ambig\u00fcedad, de la capacidad de comprender el contexto, de sopesar diferentes valores en conflicto, de tomar decisiones dif\u00edciles sin la seguridad de una respuesta absoluta.<\/p>\n<p>Integrar la \u00e9tica en la gobernanza de los datos no se reduce, por lo tanto, a establecer una serie de reglas o a programar algoritmos con &#8220;valores preestablecidos&#8221;.<\/p>\n<p>No se trata de crear una suerte de \u201cpolic\u00eda \u00e9tica digital\u201d que vigile y castigue a aquellos que se desv\u00eden del camino preestablecido.<\/p>\n<p>Es, ante todo, un proceso din\u00e1mico, un di\u00e1logo constante entre diferentes actores, una b\u00fasqueda conjunta de soluciones que, sin pretender ofrecer respuestas absolutas a dilemas complejos, nos permitan avanzar hacia un futuro donde la tecnolog\u00eda est\u00e9 al servicio del ser humano, y no al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>En este sentido, es necesario trascender el enfoque utilitarista que a menudo prevalece en el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico, donde el fin \u2013la eficiencia, la innovaci\u00f3n, la maximizaci\u00f3n de beneficios\u2013 parece justificar cualquier medio.<\/p>\n<p>Debemos preguntarnos no solo si algo es t\u00e9cnicamente viable, sino tambi\u00e9n si es deseable desde un punto de vista \u00e9tico, si respeta los derechos fundamentales, si contribuye a construir una sociedad m\u00e1s justa y equitativa.<\/p>\n<p>Tomemos como ejemplo el desarrollo de la inteligencia artificial en el \u00e1mbito laboral.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5745\" aria-describedby=\"caption-attachment-5745\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/tinywow_Leonardo_Phoenix_A_stylized_digital_illustration_depicting_the_0_63724811-e1725319337530.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5745\" src=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/tinywow_Leonardo_Phoenix_A_stylized_digital_illustration_depicting_the_0_63724811-e1725319337530.webp\" alt=\"Gobernanza de los datos\" width=\"400\" height=\"400\" title=\"\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5745\" class=\"wp-caption-text\">Gobernanza de los datos<\/figcaption><\/figure>\n<p>Es innegable que la automatizaci\u00f3n de tareas puede generar importantes beneficios en t\u00e9rminos de eficiencia y productividad.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n plantea serios desaf\u00edos \u00e9ticos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo evitar que la inteligencia artificial se convierta en una herramienta para la destrucci\u00f3n masiva de empleos?<\/p>\n<p>Para la creaci\u00f3n de una sociedad a\u00fan m\u00e1s desigual, donde unos pocos privilegiados \u2013los due\u00f1os de los algoritmos\u2013 acumulan la riqueza mientras que las mayor\u00edas se ven relegadas a la precariedad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo garantizar que los beneficios de la automatizaci\u00f3n se distribuyan de manera justa, que se creen nuevas oportunidades laborales, que se proteja a los trabajadores m\u00e1s vulnerables?<\/p>\n<p>La respuesta, como suele ocurrir, no es sencilla.<\/p>\n<p>Requiere de un enfoque multidimensional, donde participen gobiernos, empresas, sindicatos y, por supuesto, los propios ciudadanos.<\/p>\n<p>Se necesitan pol\u00edticas p\u00fablicas que fomenten la creaci\u00f3n de empleos de calidad en sectores emergentes, que garanticen la protecci\u00f3n social de los trabajadores desplazados por la automatizaci\u00f3n, que promuevan la formaci\u00f3n continua a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>Se necesita, tambi\u00e9n, que las empresas asuman su responsabilidad social, que no vean a los trabajadores como simples recursos prescindibles, sino como seres humanos con necesidades, aspiraciones y derechos que deben ser respetados.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed, de nuevo, la \u00e9tica se erige como un faro, como un faro que nos gu\u00eda en la toma de decisiones, como un imperativo moral que no podemos ignorar.<\/p>\n<p>No podemos, no debemos, permitir que la fascinaci\u00f3n por la tecnolog\u00eda nos ciegue ante las consecuencias sociales de nuestras acciones.<\/p>\n<p>Debemos ser conscientes de que el futuro no est\u00e1 escrito en un c\u00f3digo binario, sino que se construye d\u00eda a d\u00eda, con cada decisi\u00f3n que tomamos, con cada l\u00ednea de c\u00f3digo que escribimos, con cada clic que hacemos en el laberinto digital.<\/p>\n<p>La \u00e9tica, en este sentido, se convierte en una especie de c\u00f3digo moral paralelo, un conjunto de principios que no pueden ser programados en un algoritmo, sino que deben emanar de nuestra propia conciencia, de nuestra capacidad de empat\u00eda, de nuestra voluntad de construir una sociedad donde la tecnolog\u00eda est\u00e9 al servicio del ser humano, y no al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>La fascinaci\u00f3n por la novedad, por la velocidad, por la eficiencia, no puede justificar la renuncia a nuestros valores, a nuestra responsabilidad individual y colectiva.<\/p>\n<p>Debemos evitar caer en la trampa de la tecnocracia ciega, esa que nos susurra al o\u00eddo que la tecnolog\u00eda, por s\u00ed sola, nos conducir\u00e1 a un futuro ut\u00f3pico de progreso y bienestar.<\/p>\n<p>La historia, plagada de ejemplos de c\u00f3mo la innovaci\u00f3n sin control puede volverse contra el hombre, nos advierte de los peligros de este camino.<\/p>\n<p>La \u00e9tica, en este contexto, no se reduce a un conjunto de reglas abstractas o a un debate filos\u00f3fico est\u00e9ril.<\/p>\n<p>Se traduce en acciones concretas, en decisiones cotidianas que determinar\u00e1n el rumbo de la era digital. Se trata de preguntarnos, cada vez que dise\u00f1amos un algoritmo, cada vez que creamos una aplicaci\u00f3n, cada vez que compartimos un dato en la red:<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n beneficia esta tecnolog\u00eda? \u00bfQu\u00e9 consecuencias puede tener para la privacidad de las personas, para la igualdad de oportunidades, para el ejercicio de la libertad?<\/p>\n<p>Se trata, en definitiva, de asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos de la era digital, de comprender que el futuro no est\u00e1 preprogramado, sino que se escribe con cada una de nuestras acciones, con cada decisi\u00f3n que tomamos en este laberinto digital que hemos creado entre todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Por Marcelo Lozano &#8211; General Publisher IT CONNECT LATAM<\/h5>\n<h6>Lea m\u00e1s sobre An\u00e1lisis de datos e IA en;<\/h6>\n<p><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/demis-hassabis-001\/\">Demis Hassabis: AGI en el 2030 un futuro espectacular<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/inferencia-001\/\">La Inferencia en la IA del siglo 21 como v\u00e9rtice Innovador<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/crushon-0001\/\">CrushON: La Realidad Ficticia y su cautivador impacto en el siglo 21<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/marco-regulatorio-001\/\">Marco Regulatorio 2024: indispensable para desarrollar la IA<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/google-next-2024-00001\/\">Google Next 2024: el futuro ser\u00e1 asombroso<\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\"><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\"><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 8pt;\">Gobernanza de los datos,\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humanidad, como un aprendiz de brujo sediento de progreso, ha abierto las compuertas de un torrente incontenible: la era digital con la consecuencia de la gobernanza de los datos Cada clic, cada transacci\u00f3n, cada interacci\u00f3n en este nuevo universo virtual deja una estela de informaci\u00f3n, una huella indeleble en el tejido del ciberespacio. Estos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5748,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[3890],"class_list":["post-5742","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-analisis-de-datos-e-ia","tag-gobernanza-de-los-datos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5742","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5742"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5742\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5749,"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5742\/revisions\/5749"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5742"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5742"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/itconnect.lat\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5742"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}