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5G: México avanza hacia la consolidación eficaz

México avanza hacia la consolidación del 5G, pero se enfrenta a monumentales retos en latencia y adopción frente a un escenario latinoamericano cada vez más competitivo: Un análisis exhaustivo del reporte de MedUX

Introducción al nuevo paradigma de la conectividad en América Latina

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La llegada de la tecnología de quinta generación (5G) prometió revolucionar no solo la forma en que los usuarios comunes interactúan con sus dispositivos móviles, sino también la estructura misma de las economías digitales a nivel global. En el contexto de América Latina, una región históricamente marcada por la desigualdad tecnológica y los contrastes socioeconómicos, el despliegue de estas redes ha sido objeto de un escrutinio constante.

Recientemente, el panorama ha quedado plasmado con una claridad sin precedentes gracias al benchmark del cuarto trimestre (Q4) de 2025 publicado por MedUX, una firma global de gran prestigio especializada en pruebas, medición y benchmarking de redes de telecomunicaciones móviles y fijas.

De acuerdo con este informe exhaustivo, México se encuentra actualmente en una fase que podría definirse como intermedia o de transición en lo que respecta a la adopción de la tecnología 5G.

A pesar de los esfuerzos de las principales compañías de telecomunicaciones y las cuantiosas inversiones en infraestructura, el país se enfrenta a desafíos muy particulares.

Por un lado, se estima que la proporción de dispositivos móviles compatibles con redes 5G en el mercado mexicano oscila en un rango del 40% al 46%. Esta cifra, aunque alentadora y ligeramente superior al promedio de otras naciones latinoamericanas, revela que más de la mitad de la población con acceso a telefonía móvil aún opera con equipos de generaciones anteriores, limitando severamente el potencial de la nueva red.

La competencia regional en materia de calidad de experiencia móvil (QoE, por sus siglas en inglés) se ha intensificado drásticamente en los últimos años en toda América Latina. Países que antes no figuraban como potencias tecnológicas están emergiendo con métricas sorprendentes, mientras que gigantes económicos de la región, como Brasil y México, muestran trayectorias diferentes en sus procesos de adopción y maduración de infraestructura.

El informe de MedUX no es un simple sondeo; está fundamentado en una base de datos masiva y robusta, construida a partir de más de 100 millones de pruebas de desempeño reales y la asombrosa cantidad de 8.6 mil millones de muestras de radio, todas ellas recopiladas directamente de dispositivos de usuarios cotidianos en más de 20 países del continente.

Análisis profundo del caso mexicano: La paradoja de la cobertura frente a la adopción real

Si nos adentramos en las particularidades de México, los datos arrojados por el estudio revelan una realidad compleja. A pesar del despliegue paulatino de antenas e infraestructura 5G a lo largo del territorio nacional, la tecnología 4G LTE continúa siendo la reina indiscutible en términos de uso efectivo y volumen de tráfico de red.

Esta resiliencia del 4G no es un fenómeno exclusivo de México, pero en el contexto nacional subraya una problemática económica y estructural: tener cobertura no equivale a tener usuarios conectados.

El país azteca se sitúa ligeramente por encima de la media regional en lo que respecta a la adopción teórica de 5G. Sin embargo, cuando se analiza el uso real de esta red sobre los dispositivos que son técnicamente compatibles, el porcentaje cae a un promedio del 17.5%. ¿Qué significa esto? Significa que de cada 100 usuarios mexicanos que tienen un teléfono inteligente capaz de conectarse a 5G, menos de 18 están utilizando efectivamente esta tecnología en su día a día. Las razones detrás de esta brecha son multifactoriales.

En primer lugar, la disponibilidad de la señal 5G en México sufre de una centralización extrema. El despliegue se ha concentrado de manera abrumadora en las principales zonas urbanas y áreas metropolitanas de alto poder adquisitivo, como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, así como en ciertos polos turísticos e industriales.

Las zonas rurales, suburbanas e incluso ciudades de tamaño mediano aún dependen casi en su totalidad de redes 4G o incluso 3G. En segundo lugar, los planes tarifarios que incluyen acceso prioritario a 5G suelen tener costos más elevados, lo que representa una barrera de entrada para un amplio sector de la población en un contexto de inflación y presiones económicas.

A esta etapa del mercado de las telecomunicaciones se le denomina técnicamente “coverage-to-adoption” (transición de la cobertura a la adopción). En esta fase, los operadores de telefonía ya han realizado el esfuerzo de capital inicial para instalar las radiobases y encender la red en puntos estratégicos, pero el reto principal ahora radica en generar los incentivos necesarios para acelerar la adquisición de dispositivos compatibles por parte de los consumidores y lograr la migración del tráfico masivo de datos hacia las nuevas redes 5G.

Sin esta migración, las redes 4G corren el riesgo de congestionarse y las redes 5G quedan subutilizadas, lo que retrasa el retorno de inversión para las empresas de telecomunicaciones.

El desafío crítico de la latencia en México: Por qué 65 milisegundos frenan el futuro

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Uno de los hallazgos más preocupantes para el mercado mexicano en el reporte de MedUX se refiere al desempeño de la red, específicamente en el apartado de la latencia. La latencia es, en términos sencillos, el tiempo de respuesta de la red; es decir, los milisegundos que tarda un paquete de datos en viajar desde el dispositivo del usuario hasta el servidor de destino y regresar. En la era del 5G, la velocidad de descarga (el ancho de banda) es solo una parte de la ecuación; la latencia ultra baja es la verdadera promesa revolucionaria que permite tecnologías de próxima generación.

Según las mediciones, México registra una latencia promedio de 65 milisegundos (ms). En el contexto internacional de redes 5G de alto rendimiento, donde se buscan latencias de un solo dígito (por debajo de los 10 ms), 65 ms es una cifra considerablemente alta. Este resultado ubica a México dentro del grupo de países con latencias medias a altas en América Latina. Esta métrica es un indicador contundente de que, si bien el símbolo de “5G” puede aparecer en la pantalla de los teléfonos móviles de algunos usuarios mexicanos, la arquitectura técnica subyacente de la red todavía no ofrece una experiencia de “baja latencia” de manera consistente a escala nacional.

Las implicaciones de una latencia de 65 ms son profundas. Para el usuario promedio que revisa correos electrónicos o navega por sitios web estáticos, esta demora puede pasar desapercibida. Sin embargo, el ecosistema 5G fue diseñado para soportar casos de uso críticos y avanzados que simplemente no pueden tolerar retrasos.

Nos referimos a los juegos en línea competitivos en tiempo real (cloud gaming), las videoconferencias de alta resolución sin interrupciones, las aplicaciones de realidad aumentada y realidad virtual (AR/VR), el control de maquinaria industrial a distancia, el desarrollo incipiente de vehículos autónomos y los sistemas de telemedicina donde la precisión quirúrgica remota requiere respuestas instantáneas. Con una latencia de 65 ms, muchos de estos casos de uso corporativos e industriales –que son los que verdaderamente impulsan la rentabilidad del 5G B2B (Business to Business)– se vuelven inviables o riesgosos en el territorio mexicano.

Los expertos señalan que esta alta latencia en México puede deberse a la arquitectura de red que predomina actualmente, conocida como 5G NSA (Non-Standalone). En este esquema, aunque las antenas que transmiten la señal de radio al usuario son 5G, el núcleo de la red (core network) sigue operando sobre la antigua infraestructura del 4G LTE. Para solucionar este cuello de botella y reducir radicalmente la latencia, los operadores en México deberán invertir fuertemente en redes 5G SA (Standalone), así como en tecnologías de “Edge Computing” (computación al borde), que acercan los servidores de procesamiento geográficamente a los usuarios finales para acortar el viaje físico de los datos.

El contexto regional y el liderazgo absoluto de Brasil en Calidad de Experiencia (QoE)

Mientras México lidia con la maduración de su red y los cuellos de botella técnicos, el informe de MedUX arroja luz sobre un escenario regional sumamente dinámico donde otros actores están tomando la delantera. A nivel de toda América Latina, Brasil se ha consolidado como el líder indiscutible en Calidad de Experiencia móvil (QoE). El gigante sudamericano ha logrado una puntuación global de 3.31 sobre 5 en el exigente baremo de MedUX, estableciendo el estándar de oro para el resto de la región.

El éxito de Brasil no es casualidad. El país llevó a cabo una de las subastas de espectro 5G más grandes, ambiciosas y mejor estructuradas del mundo, imponiendo a los operadores obligaciones de cobertura no solo en grandes ciudades, sino a lo largo de carreteras, escuelas rurales y zonas remotas del Amazonas. Los resultados de esta agresiva política pública y de inversión privada ya se están materializando en las pantallas de los consumidores.

Brasil destaca soberanamente por ofrecer la mejor experiencia de transmisión de video (streaming) de toda la región. Además, lidera con holgura en la velocidad pura de transferencia de datos, logrando capturar un impresionante 68.4% de la puntuación máxima posible en esta métrica específica. La confiabilidad de la red es otro de los pilares del triunfo brasileño; co-lidera este apartado junto con Guatemala, ambos obteniendo un 72.5% de puntuación. Esto significa que los usuarios en Brasil no solo tienen redes rápidas, sino redes que no se caen, ofreciendo una conectividad constante y resistente en el uso diario de servicios digitales, aplicaciones financieras y plataformas de trabajo remoto.

En el ámbito específico del consumo multimedia, Brasil registra el desempeño de streaming más alto del subcontinente con un 62.9%. Los usuarios brasileños disfrutan de las tasas de reproducción de contenido en resolución 4K (Ultra Alta Definición) más altas de Latinoamérica.

Lo que es aún más revelador sobre la calidad de la red es que experimentan la mínima interrupción de video por efectos de “buffering” (el molesto círculo de carga a mitad de un video). Este nivel de excelencia en streaming requiere no solo de altas velocidades de descarga continuas, sino también de una latencia moderada a baja y de una excelente capacidad para manejar la congestión en horas pico, aspectos técnicos en los que Brasil claramente ha optimizado su infraestructura.

Los sorprendentes contendientes: Guatemala, Uruguay y El Salvador alteran la jerarquía tecnológica

Uno de los aspectos más fascinantes del reporte benchmark de MedUX Q4 2025 es que la excelencia tecnológica en América Latina ya no es patrimonio exclusivo de las economías de mayor Producto Interno Bruto (PIB). Naciones más pequeñas, con políticas eficientes y enfoques estratégicos en telecomunicaciones, están demostrando que pueden competir de tú a tú y, en muchos casos, superar a los países más poblados.

El caso de Guatemala es quizás uno de los más destacables. Con una puntuación global de 3.29 sobre 5, se posiciona apenas por detrás de Brasil, respirándole en la nuca en un entorno que MedUX califica de altamente competitivo. Guatemala se lleva la corona indiscutible en la categoría de “accesibilidad de red”, logrando un 72.8%. Esto implica que los usuarios guatemaltecos tienen un éxito sumamente alto al momento de intentar conectar una llamada o establecer una sesión de datos desde el primer intento.

Pero donde Guatemala verdaderamente arrasa es en el dominio de los servicios de datos transaccionales y en el uso de aplicaciones OTT (Over-The-Top, como WhatsApp, Netflix, Zoom). El país centroamericano alcanza un apabullante 83.7% de la puntuación en desempeño de redes sociales, marcando el registro más alto de toda América Latina en esta categoría. Para una región donde las redes sociales son el núcleo de la vida personal y comercial, este liderazgo de Guatemala representa un éxito rotundo en la experiencia cotidiana del consumidor.

Un poco más al sur, Uruguay mantiene su histórica reputación como un faro de desarrollo digital en el Cono Sur. Logrando una calificación de 3.17 sobre 5, Uruguay demuestra el rendimiento sostenido de sus políticas de estado a largo plazo en materia de infraestructura digital. La nación sudamericana brilla especialmente en las métricas de velocidad bruta de datos y en el desempeño del gaming (videojuegos en línea). Para destacar en gaming, una red no solo debe ser veloz, sino extremadamente estable, sin variaciones bruscas de ping (jitter) y sin pérdida de paquetes de información. El éxito uruguayo demuestra una red con gran madurez y estabilidad técnica.

Cerrando este grupo de élite, conocido como el grupo líder de mercados latinoamericanos, se encuentra El Salvador con una puntuación de 3.06 sobre 5.

Este país centroamericano ha invertido agresivamente en modernización digital y los resultados son tangibles. El Salvador se ha logrado posicionar sólidamente en el segundo y tercer lugar a nivel regional en las categorías de navegación web general y tiempo de carga de redes sociales, respectivamente. Estos indicadores completan un panorama fascinante donde países de dimensiones geográficas menores están aprovechando su agilidad para implementar redes modernas que responden excepcionalmente bien a los hábitos de consumo contemporáneos.

Una región inmersa en una transición tecnológica crítica

A pesar de las luces y sombras, y de los claros liderazgos, el análisis general de MedUX concluye que América Latina en su conjunto está atravesando una fase crítica de transición tecnológica. Las promesas del 5G están ahí, pero la realidad muestra una coexistencia donde lo viejo todavía sostiene a lo nuevo. Aunque el mapa de despliegue de 5G avanza mes a mes sumando nuevas ciudades, la infraestructura 4G sigue siendo la columna vertebral incansable que concentra y procesa la inmensa mayor parte del tráfico móvil, desde el río Bravo hasta la Patagonia.

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Como se observa claramente en México, pero aplicable a la mayoría de la región, la disponibilidad de la cobertura 5G padece de un sesgo geográfico significativo: permanece concentrada en las grandes áreas metropolitanas y capitales financieras. Esta centralización amenaza con profundizar la brecha digital, creando ciudadanos de primera clase tecnológica (con acceso a internet gigabit en sus teléfonos) y ciudadanos rezagados en el interior de los países.

Las estadísticas de penetración son reveladoras respecto a las diferencias abismales entre los territorios. Si analizamos la base de usuarios que ya poseen en sus manos dispositivos con hardware compatible con 5G, el uso real y efectivo de esta red varía de manera radical dependiendo del código postal. En el extremo superior se encuentra Puerto Rico. Al ser un territorio bajo la influencia y las normativas de telecomunicaciones de los Estados Unidos (FCC), Puerto Rico exhibe una cifra extraordinaria de 89.7% de uso de 5G entre dispositivos compatibles. En el lado opuesto del espectro geográfico y económico, varios mercados latinoamericanos luchan con tasas de uso real que caen dramáticamente a menos del 20%.

La norma, sin embargo, sitúa a la gran mayoría de los países del subcontinente agrupándose en un rango intermedio, donde la penetración y el uso en dispositivos capaces de soportar 5G oscila entre el 30% y el 45%. Este estancamiento relativo demuestra que la barrera no es solo técnica (falta de antenas), sino económica (poder adquisitivo para renovar el teléfono y pagar un plan premium) y cultural.

La visión experta: El cambio de paradigma hacia la consistencia

Para entender la dimensión real de estos datos, resulta vital la perspectiva de los directivos encargados del análisis. Jaime González, Chief Marketing Officer (CMO) de MedUX, contextualizó los hallazgos con precisión milimétrica al afirmar: “Este informe captura un momento pivotal en la evolución digital de América Latina”. La palabra “pivotal” no es usada a la ligera; representa un punto de inflexión. Según González, el liderazgo mostrado por Brasil, sumado a los excepcionales e inesperados desempeños de Guatemala, Uruguay y El Salvador, es la prueba irrefutable de que la región tiene la capacidad técnica e institucional de lograr avances significativos en la entrega de experiencias móviles de alta calidad a nivel mundial.

No obstante, la cautela impera en el análisis. El CMO de MedUX advierte que sus extensos hallazgos “también revelan un panorama profundamente desigual”. Esta desigualdad se manifiesta de dos maneras: entre países y dentro de los mismos países. González apunta que mientras algunas naciones están logrando un liderazgo holístico en todos los servicios (como Brasil), otras solo logran destacar de manera intermitente en casos de uso muy específicos (como Uruguay en gaming o Guatemala en redes sociales), y desgraciadamente, un grupo considerable de mercados aún presenta rezagos alarmantes en la experiencia general del usuario.

La conclusión de González sirve como un mandato para la industria de las telecomunicaciones: “A medida que el despliegue de 5G se acelera a pasos agigantados por toda la geografía latinoamericana, el enfoque de los operadores y gobiernos debe cambiar urgentemente de perseguir solamente métricas de ‘cobertura geográfica’ a centrarse en la entrega de una conectividad consistente y de alta calidad que cumpla de manera fehaciente con las expectativas cambiantes y cada vez más exigentes de los usuarios”.

En otras palabras, pintar un mapa de un color para indicar cobertura ya no es suficiente; el usuario exige que la red no se desconecte, que el video no se pause y que la latencia no arruine su experiencia de trabajo o entretenimiento.

La metodología detrás de los datos: Crowdsourcing masivo y el Observatorio de Conectividad

La autoridad de este informe radica en la forma en que se obtienen sus datos. A diferencia de las metodologías tradicionales que dependen de simulaciones de laboratorio, pruebas controladas de “drive-testing” con camionetas especializadas, o encuestas de percepción subjetiva, la metodología de MedUX se basa en el poder del crowdsourcing a escala continental. Esta aproximación permite capturar lo que en la industria se denomina como la experiencia real del usuario (True Real-World Experience).

El sistema de MedUX evalúa el rendimiento en múltiples categorías críticas que definen la calidad de vida digital contemporánea. Estas incluyen la confiabilidad intrínseca de la red (su resistencia a fallos), la calidad sostenida en el streaming de plataformas multimedia, el desempeño específico en entornos de gaming (donde el ping y el jitter son vitales), los tiempos exactos de carga de imágenes y videos en las principales redes sociales, la velocidad de respuesta en la navegación web tradicional y el throughput general, es decir, la capacidad bruta de transferencia de datos en subida y bajada.

Al abarcar todas estas facetas, el enfoque integral de MedUX trasciende los fríos números de “megabits por segundo” para proporcionar información profunda sobre lo que los millones de usuarios latinoamericanos realmente perciben en sus manos. Esto permite una correlación directa e invaluable, vinculando estrechamente el desempeño técnico de la infraestructura de hardware con la métrica comercial más importante: la satisfacción final del cliente.

Mirando hacia el futuro y reconociendo la necesidad de un monitoreo continuo, MedUX ha anunciado que se encuentra en pleno proceso de expansión de sus benchmarks móviles internacionales. Para ello, están impulsando una iniciativa pionera: el nuevo “Connectivity Observatory” (Observatorio de Conectividad). Este ente analítico tiene como misión convertir las mediciones pasivas y masivas de Calidad de Experiencia de usuarios reales en una serie de indicadores sintéticos, claros y directamente comparables país por país.

El objetivo de este observatorio es democratizar la información tecnológica, haciendo que la experiencia real de uso de internet deje de ser una caja negra y se vuelva completamente visible y accionable para todos los actores del ecosistema digital: desde los operadores de telecomunicaciones que planifican inversiones millonarias, pasando por las agencias reguladoras de los gobiernos, hasta llegar a las asociaciones de consumidores y la sociedad civil en su conjunto.

A través de esta plataforma, el observatorio dará un seguimiento riguroso a las variaciones del desempeño de las redes a lo largo del tiempo, permitiendo destacar gráficamente en qué zonas geográficas la conectividad está mejorando gracias a las inversiones, y en dónde, por el contrario, los usuarios se están quedando trágicamente rezagados en el ostracismo digital.

Finalmente, como parte de su filosofía corporativa de celebrar el liderazgo para incentivar a la industria y acelerar el progreso tecnológico, MedUX se ha comprometido a reconocer de manera pública a las naciones soberanas y a los operadores privados que demuestren entregar sistemáticamente la mejor experiencia real en el terreno, siempre respaldados por su metodología robusta, auditable y con una cadencia de publicación repetible en el tiempo.

El horizonte digital de México y América Latina

El estudio del cuarto trimestre de 2025 presentado por MedUX arroja una luz ineludible sobre el presente y el futuro de las comunicaciones móviles. Para México, el diagnóstico es un llamado a la acción. Encontrarse en la etapa de “coverage-to-adoption” es un paso natural, pero no puede convertirse en un estado permanente.

El país tiene la apremiante tarea de resolver sus retos estructurales relacionados con la alta latencia de 65 milisegundos y democratizar el acceso a dispositivos y planes tarifarios 5G. Si México aspira a capitalizar tendencias globales inminentes como el nearshoring, que requiere de parques industriales hiperconectados, logística inteligente y automatización robótica de baja latencia, no puede permitirse quedar rezagado en el rubro de la conectividad de próxima generación.

Mientras tanto, el resto del continente sirve como un espejo de contrastes y casos de estudio formidables. Brasil enseña el camino del éxito a escala masiva mediante políticas de estado enfocadas en la calidad. Guatemala, Uruguay y El Salvador demuestran que la voluntad política, los mercados competitivos y un enfoque centrado en los hábitos del consumidor moderno pueden catapultar a economías medianas y pequeñas hacia los primeros lugares del desarrollo digital.

América Latina está, sin duda alguna, despertando al potencial total del 5G. El fin de la dependencia absoluta de la infraestructura 4G tomará tiempo, requerirá cientos de miles de millones de dólares en inversiones conjuntas y demandará legislaciones que promuevan la competencia justa y el abaratamiento del espectro radioeléctrico.

Los datos están sobre la mesa; el reporte completo con estos y muchos otros hallazgos fascinantes sobre el pulso tecnológico del continente ya puede ser consultado de manera íntegra y detallada por profesionales y entusiastas en el portal oficial de la firma: https://hubspot.medux.com/register-to-receive-our-qoe-crowdsourcing-benchmark-report. El desafío para el próximo lustro está dictado: el éxito ya no se medirá en cuántas antenas se construyen, sino en la impecable calidad de las experiencias que esas antenas son capaces de entregar a las manos de millones de latinoamericanos.

Por Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT LATAM

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