Covid-19: el rol de la tecnología post pandemia

Covid-19 el atractor de un cambio cultural de la sociedad

Covid-19 el atractor de un cambio cultural de la sociedad

La transmisión persistente de la epidemia de Covid-19 ha liberado en paralelo peligrosos contagios virósicos de ideologías extremistas que estaban latentes en cada sociedad.

Las noticias falsas sobre Covid-19, teorías de conjuración paranoicas, estallidos de racismo, que aceleraron toda forma de bullying, social.

Las leyes transnacionales se desintegran, la tecnología ha provocado que el límite geográfico de cada nación esté delimitado por la capacidad de administrar y cuidar los datos críticos de cada Nación, y no por acuerdos preexistentes.

Las asimetrías que se tranzan en las diferentes economías locales comienzan a definirse en vértices claros, que preanuncian un nuevo modelo de contrato social, en el cual la tecnología juega un rol fundamental para bien o para mal.

Meses atrás escribí sobre el capitalismo de control, una vulneración total y absoluta a los derechos individuales de las personas, convirtiendo a la privacidad en una utopía anterior a la última glaciación planetaria.

Cámaras térmicas, ubicadas de forma estratégica en los medios de transporte pueden brindar un servicio aparentemente lógico, medir la temperatura de los ciudadanos y avisar por SMS a quienes lo rodean, que la persona que está cerca de ellos puede estar presumiblemente infectado.

Saber quién nos rodea, por parte de la autoridad de control, es aceptar entregar gran parte de nuestros derechos fundamentales, es un ejercicio devaluado de la vida social de cada individuo.

Covid-19 un camino con dos salidas

Estamos frente a un camino de bifurcación de nuestra sociedad que va a definir el futuro de nuestros hijos y nietos.

La utilización de tecnologías cerradas para el control ciudadano no solo deja en manos del gobierno información privadísima de las personas, lo deja presumiblemente en manos de las grandes corporaciones multinacionales que pueden o no responder a otros poderes ocultos.

También las habilidades cada vez más sofisticadas de grupos maliciosos del cibercrimen, brindará la oportunidad anonimizar a personajes oscuros, en detrimento del conjunto de la sociedad que estará controlada.

Debemos propiciar una corriente de humanismo tecnológico que sea capaz de potenciar las habilidades personales de cada ciudadano, que sea capaz de permitir el crecimiento de la sociedad desde sus cimientos.

El fin del principio de la sociedad presente

La sociedad tal como la conocemos comienza a desintegrarse tras la pandemia, el distanciamiento obligatorio, propicia un cambio cultural que redefine las relaciones entre las personas entre sí, y con el Estado.

La gran amenaza es sin duda el Estado, que me genera 99 dudas por cada certeza, para configurar un cambio cultural que incluya a todos los ciudadanos, que sea capaz de articular tecnologías que incluyan a las economías regionales y fundamentalmente que coloque al ciudadano como nuevo patrón de la economía.

La riqueza de un país estará dada por la suma del IQ de sus ciudadanos y no por la cantidad de oro que acumule en su banco central.

El nuevo patrón ORO de la nueva economía

El oro o la reserva de dólares no marca el potencial de surgir en esta nueva economía, son las personas por encima de los recursos.

El Estado debe garantizar que el equilibro entre los ciudadanos y las corporaciones locales y multinacionales, para garantizar el equilibrio lógico de privacidad, potencialidad y diversidad que alimente con riqueza la identidad propia de cada pueblo.

Cuando me refiero a Gobierno, no hablo de un partido político en particular, hablo de un modelo de regentear una nación que comienza a desencajar en esta espiral de evolución humana.

Como dijo Albert Camus en “La peste”:

“Allí donde unos ven la abstracción,

otros vemos la realidad”

 

 

Por Marcelo Lozano – General Publisher IT Connect Latam