Inteligencia Colectiva: cuando la razón está sobre una ley espúrea

La inteligencia colectiva es el cuerpo de conocimiento que surge de una sociedad determinada, esto no puede ser opacado por una Ley de interés netamente sectorial.

Cuando los ciudadanos de un país trabajan juntos, crean una inteligencia colectiva que no puede existir a nivel individual.

Tomar decisiones como una industria, formar un consenso, obtener ideas de diferentes fuentes y motivar a las personas a través de la competencia son todos componentes de la inteligencia colectiva, que cuando un sector se adueña de las decisiones, todo se reduce a una falacia impositiva.

Resulta denigrante experimentar la cultura impuesta por el sector empresario, observar el timo de una ley como la de la economía del conocimiento que en apariencia es políticamente correcta, pero que esconde una construcción supina edificada sobre falacias incumplibles.

Las empresas del futuro se verán muy diferentes de las organizaciones actuales debido a la recopilación de información colectiva, no podemos tomar decisiones que afectan el futuro con modelos del presente.

No es posible imaginar el desarrollo del sector tecnológico, sin tomar en cuenta las necesidades y sugerencias que los trabajadores pueden aportar.

Podemos automatizar casi todo, menos a las personas.

La inteligencia artificial que involucra computadoras y otros tipos de automatización ha producido inteligencia colectiva a medida que diferentes tipos de grupos se conectan entre sí para producir un cuerpo de conocimiento.

Es imposible escapar a la inteligencia colectiva

Prácticamente toda la actividad académica, social y productiva cae bajo los auspicios de la inteligencia colectiva, en la actualidad el valor de una empresa no se mide por sus activos, más bien se mide por la suma del IQ de todos sus integrantes.

Lo que consideramos inteligencia no solo surge en el cerebro de todos, sino que también abarca las interacciones entre los individuos.

En el MIT definen el término como personas que actúan juntas de una manera que parece ser inteligente.

También ocurre lo contrario, es decir, los grupos que actúan juntos en lo que, a falta de una mejor definición, parece ser estúpido, esto sintetiza claramente al grupo de empresarios que redactaron la ley de economía del conocimiento.

Los grupos que califican para el término colectivo incluyen familias, empresas, países, ejércitos y similares. El comportamiento colectivo, ya sea inteligente o estúpido, ha existido durante mucho tiempo.

Mientras los empresarios no demuestren como van a concretar sus promesas, volcadas en la Ley de Economía del Conocimiento, el razonamiento seguirá siendo estúpido y apuntado a espolear las arcas del estado, sin aportar nada que presuma que logre obtener una mejora de la sociedad toda.

 

Marcelo Lozano – General Publisher IT Connect Latam