Alberto Fernandez: quiere copiar el modelo del clúster Córdoba

El Dr Alberto Fernandez, candidato a Presidente de la Nación por el Frente de Todos, en una disertación que dio el pasado martes, junto al candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Dr. Matías Lammens en la Universidad de Buenos Aires, dio algunas pistas de cómo imagina el desarrollo tecnológico nacional.

El próximo 27 de octubre, no solo se vivirá una jornada cívica histórica en Argentina, muchas cosas van a cambiar para siempre tanto para Alberto Fernandez como para todos los argentinos y si hay algo que conocemos en el mercado tecnológico es la administración del cambio.

Alberto Fernandez no es ajeno al mundo tecnológico, comprende muy bien la problemática y guarda recuerdos vívidos de su viejo amigo desaparecido, José Manuel De la Sota, quien esgrimía con orgullo, la conformación del clúster Córdoba, quizás el único Polo Tecnológico que fue exitoso.

Para tener una visión clara del milagro cordobés en un contexto actual, consultamos a uno de los Ingenieros más inteligentes y visionarios de Argentina, con una trayectoria inigualable, que supo codearse con las mentes más brillantes del planeta, como Craig Barret, Bill Gates o Steve Jobs entre otros tantos.

Ing. Daniel Farías, experto tecnológico y visionario, analiza la perspectiva propuesta por el Dr. Alberto Fernandez

El Ingeniero Daniel D. Farías, vivió de cerca la formación del Clúster Córdoba, muchos de los fundadores habían sido sus alumnos en la Universidad Católica de Córdoba, sus profesores y sus colegas empresarios quienes no dudaron en consultarlo durante todo el proceso de formación.

Cuando le consultamos ¿cuál fue el secreto para el éxito del Clúster de Córdoba y como podemos replicarlo en el contexto actual?

El Ing. Daniel D. Farías nos indicó que en la formación se conjugaron muchos elementos para alcanzar el éxito, pero fundamentalmente un sistema universitario integrado con los sistemas productivos, enlazados con los exalumnos como puente entre la universidad y el mundo de la producción.

Creamos un instituto como nexo e incluimos al clúster y a las universidades bajo un ejercicio de acrónimos: ITC (Instituto Tecnológico Córdoba) no TIC no ICT. Hoy, un clúster nuevo debiera estar enfocado en OT y no solo en IT como fue en su momento.

El gran secreto de la tecnología no radica en el conocimiento de las ciencias duras exclusivamente, tiene relación directa con la ingeniería de campo, que permite utilizar a la tecnología aplicada como un factor central para mejorar la vida de la gente.

El razonamiento del Ing. Farías es más que lógico, no puede desarrollarse una industria tecnológica nacional con un modelo burbuja que, sin resignar inteligencia, se abstrae de la sociedad y solo busca como fin facturar más negocios.

La importancia de la ingeniería de campo es central y valoriza el talento del trabajador como eje del desarrollo económico armónico de una sociedad.

Recuerdo –comenta el Ing. Daniel Farías– que en aquella época mis profesores eran “hacedores”, nos enseñaban y asimismo trabajaban en la integración de nuevas tecnologías electrónicas y desarrollo de software para mejorar la productividad de las empresas y la vida de la gente.

Integrados con el contexto

Eso permitió el desarrollo de la industria metalmecánica, de la industria de alimentos, de las comunicaciones, la mejora y modernización del sistema interconectado nacional de electricidad, con mejoras que surgieron de las ideas que los verdaderos ingenieros de campo integraron desde EPEC e influyeron de forma determinante en la usina de la Central Nuclear de Embalse.

Un ejemplo claro del valor de la ingeniería de campo se dio en Arcor cuando sus líneas de producción comenzaron a producir la golosina que la volvió mundialmente famosa, no hablamos de un par de cientos, hablamos de miles de productos que deben ser procesados y empaquetados de forma automática.

No es posible, crear un programa que sea capaz de empaquetar miles de golosinas por minuto, sin conocimiento electrónico e integración plena con el área de operaciones.

El contexto influye en cada solución, y la tecnología como tal tiene como misión central no generar frustración.

Un cambio de paradigma al que se enfrenta el Dr. Alberto Fernandez

No es posible crear una industria, o un polo informático con un carácter unidireccional, es necesario que un clúster sea tomado como una fábrica de fábricas, sostiene el Ing. Farías.

Como analista, el Ingeniero Farías me hace reflexionar que el modelo actual, apunta fundamentalmente a la provisión de servicios sin generar valor, la estrategia de los empresarios nacionales fue especializarse en rentar talento y percibir su ganancia del conocimiento de los trabajadores, conjugado con leyes de excepción impositiva que en lugar de derramar valor y oportunidades sobre el resto de la sociedad, solo aumentó la cuenta bancaria de algunos unicornios que centralizaron la industria, arrasando con la Pyme tecnológica, con experiencia de campo, que es el verdadero motor de la nueva economía.

Hay que dar un salto cualitativo, sostiene el Ing. Daniel Farías, las soluciones mágicas no surgen de planes educativos caprichosos que no responden a una estrategia definida.

Es la educación….

Si queremos establecer una estrategia nacional de tecnología el plan debe a su vez establecer metas para dar respuestas en 3 segmentos de forma paralela:

K12 (la educación primaria con refuerzo sustancial en ciencias duras)

Universitaria: cambiar las currículas de contenido educativo para adaptarse a lo que el contexto pide.

I+D: sin inversión en investigación y desarrollo, sin generación de patentes no se hace grande una nación en el contexto de la nueva economía.

Esto no es una teoría críptica ocultista, la explicación del Ing. Daniel Farías, no solo resume lo realizado en el clúster de Córdoba, es lo que también realizaron diferentes centros en Guadalajara, Sao Pablo o Viña del Mar.

A esta altura del reportaje siento que, si no somos capaces de incluir al resto de las industrias en la economía del conocimiento, nunca vamos a poder generar valor para exportar y la lista de deseos de la Ley de la Economía del Conocimiento, jamás alcanzará a cumplirse.

Sin masa crítica, no hay desarrollo sustentable

Es necesario seguir generando masa crítica en Argentina nos indica el Ing. Daniel Farías, hay que pensar en las industrias intensivas que generan más valor y enfocar a la tecnología para que de soporte para la modernización productiva que nos haga competitivos.

El mundo no reclama solo programadores, reclama trabajadores capaces de trabajar colaborativamente para brindar soluciones de OT que puedan integrarse con IT (Apps, nubes híbridas, sistemas seguros, o lo que tengamos en 10 años).

Argentina consiguió exportar harina de soja por primera vez, si colocamos un sensor de humedad, se puede aumentar la productividad en 1000 dólares por tonelada de harina, controlando la simplemente la humedad.

Vamos a necesitar capacitar a los trabajadores del campo para ser operadores en estos nuevos desafíos.

Por lo que comprendo del Ing. Farías el trabajo del futuro, no tiene porque ser restrictivo, si sabemos planificar correctamente, entender el futuro es dimensionar las amenazas de forma correcta, por ejemplo, la empresa ABB, acaba de inaugurar una planta que 68.000 metros cuadrados que fabrica robots, y está totalmente operada por robots.

Pensemos, el tiempo que requiere el ser humano para nacer, criarse, estudiar y desarrollarse para poder operar un trabajo, y hoy hay máquinas que producen en serie lo que un humano necesita años.

Si no tomamos las decisiones correctas, las asimetrías sociales pueden ser insalvables a futuro.

Es el nuevo tiempo de IT yendo definitivamente a OT

Las oportunidades para mejorar la vida de las personas abundan en el campo industrial, corporativo, en la salud, en el agro, en la producción, en los hogares y hasta en los individuos.

La infraestructura debe ser pensada para hoy y para el futuro, y en ese sentido tenemos que trabajar en normativas claras, modernas y enfocadas a integrarse de forma proactiva.

Veremos surgir nuevos paradigmas en el agro, en la industria, en la producción de alimentos y en la salud.

Si no nos adaptamos respetando el mismo espíritu que dio inicio al exitoso clúster de Córdoba, no seremos protagonistas de un mundo en donde de forma indiscutida el trabajador profesional es el punto focal y central de la nueva economía.

 

 

Por Marcelo Lozano – General Publisher IT Connect Latam

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