Redacción 8 septiembre, 2019
Richard Stallman, un Talibán en Apuros

Decía William Shakespeare: “Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos”, frase que aplica al Richard Stallman de hoy.

Para la comunidad del Software Libre la figura de Richard Stallman representa a la reencarnación de Benedict Arnold.

STALLMAN un talibán en apuros
STALLMAN un talibán en apuros

No ha pasado desapercibida la participación del fundamentalista del software libre Richard Stallman en una conferencia de Microsoft.

Los teóricos de los negocios corporativos ven este hecho como una señal de la evolución de los tiempos, una señal divina para fagocitar la corona del software libre, su comunidad.

Un Richard Stallman que prometió no volver a la Argentina por considerar que su filosofía de vida colisionaba contra un scanner de huellas digitales de gobierno, resulta difícil de metabolizar, al verlo sentado junto a líderes que criticó y combatió sistemáticamente.

Richard Stallman rompe el ecosistema

La tecnología es un sistema dinámico vivo, la importancia radical del equilibro en el desarrollo de software, de un sistema privativo contra uno libre enriquecía la oferta de valor y el desarrollo global.

La perversa penetración del mundo corporativo que fue ocupando espacios en el mundo libre, fue mimetizando su imagen y actuando como un virus en la comunidad que pone en riesgo un modelo filosófico, que equilibraba fuerzas con el mundo privativo.

Quiero ser claro, no juzgo al software libre o privativo, juzgo una acción que sacude al ecosistema tecnológico de forma negativa.

La ética y la moral son cosas diferentes, y ciertamente Richard Stallman las confunde a ambas.

Cuando un sistema en la naturaleza entra en desequilibrio tiende a desaparecer, si miramos el valor aportado a la ciberseguridad por Linux Kali, o el aporte de Apache Foundation al mundo del big data, comprendemos que la filosofía de software libre fue en muchos casos más eficiente que presupuestos que se miden en miles de millones de dólares.

Stallman traicionó ese sano equilibrio, radicado en una ley no escrita de la cual la comunidad se nutría para ser cada día más creativa e innovadora.

No tengo ninguna duda que más temprano que tarde al igual que el General Arnold, Stallman termine despreciado y olvidado por el mundo corporativo.

 

Por Marcelo Lozano – General Publisher IT Connect Latam

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