Redacción 29 julio, 2019

Pasaron 19 años del siglo 21 y no logramos que la industria tecnológica argentina evolucione al punto de reconocer a sus trabajadores los mismos derechos que tiene un recolector de basura, un piloto aeronáutico o un chofer de colectivos.

La Revolución Industrial, provocó muchas asimetrías en Argentina, el surgimiento del peronismo como fuerza política colocó en pie de igualdad a los trabajadores con quienes detentaban el capital, se generaron múltiples derechos, que en algunos casos fueron malversados para utilizar a la justicia como industria del juicio.

Industria Tecnológica Argentina
Industria Tecnológica Argentina

El surgimiento de un principio rector que fue denominado “la justicia social” fue vulnerado por ambos bandos, en el caso empresario puedo citar a mi madre que fue empleada de comercio durante 15 años de su vida, guardó todos los recibos de sueldo durante toda una vida, y cuando fue a acogerse a su jubilación sus empeladores le habían robado todos sus aportes.

No se imaginan su cara, cuando se dio cuenta que aquellas personas que veneraba casi a la altura de sus padres eran simples ladrones que la robaron durante toda su vida laboral en esa tienda.

Los aportes tienen dueño

En algún lado de la historia, alguien explicó mal que los aportes de los trabajadores salen del bolsillo del trabajador y no de su contratante.

Ahora bien, con el surgimiento de las nuevas tecnologías, el mundo ha cambiado, aunque la voracidad empresaria parece no haber cambiado, solo ha mutado en forma de subsidio.

Durante la Revolución Industrial, surge el capitalismo como motor de la economía, en lo que muchos llaman la 4ta Revolución Industrial aparece una nueva figura de capitalismo, que pone en el centro de la escena al valor de la información, como nuevo patrón oro de la economía.

Capitalismo de Control

Algunos analistas llaman a este nuevo proceso capitalismo de control.

La posibilidad de transformar información en valor abre un nuevo escenario en dónde la mayor importancia se enfoca en el conocimiento y no en el capital.

Predecir el comportamiento de un individuo es la cúspide de la pirámide evolutiva de las operaciones industriales, estamos en condiciones de producir de forma personalizada todo lo que el consumidor quiera, en el momento que lo necesite y en el lugar que lo necesite.

Todo este concepto utiliza increíbles algoritmos matemáticos, equipos de computación con capacidades asombrosas, lo cual ya incluye las primeras experiencias cuánticas, pero se nutre del talento de un trabajador informático, que tiene menos derechos que el recolector de basura que pasa frente a su casa, cada noche, mientras el sector empresario tecnológico vio expandir sus privilegios como nunca antes en la historia… al punto tal de desafiar el modelo sindical argentino, algo que elevara la discusión a la Confederación General del Trabajo.

El modelo actual, patrocinado por las corporaciones promueve la concentración del conocimiento en pocos actores, afectando quizás unos de los rasgos de identidad que ha identificado al trabajador argentino en todo el mundo, la creatividad.

Pyme Tecnológica, una especie en extinción

La destrucción de la Pyme tecnológica, naturalizando la situación como parte del capitalismo es quizás uno de los errores más caros a nivel estratégico que pagará está nación, comparables con los desmontes realizados en los últimos 100 años en millones de hectáreas de bosques naturales.

Existe un concepto muy pobre en la población con respecto a la innovación, la creencia de que toda innovación es buena, se pueden ver claramente en Hiroshima o Chernobyl para no perder la objetividad del análisis.

La innovación debe ser responsable, estratégica y sustentable, si no cumple con estas tres simples reglas, la innovación se vuelve en contra de la gente.

Argentina leyó muy mal el mapa de desarrollo tecnológico global, los empresarios locales como miembros fundacionales de esta industria pusieron un fuerte foco en los sistemas de gestión del negocio, sea este privado o estatal.

Intentando reconvertir trabajadores

Cuando el Ministerio de Trabajo comenzó a financiar planes de reconversión laboral para crear nuevos puestos en esta industria floreciente, en lugar de reconocer la personería gremial de la Asociación Gremial de Computación, con más de 25 años de trayectoria para tener el mapa completo de la industria, abrió el grifo a las empresas unidas en una cámara que no tuvo idea más brillante que decir, vamos a sacar un programador con 32 horas cátedra.

Sí, 32 horas cátedra, he contado esta experiencia en muchas latitudes y juro que nadie me lo creyó.

Argentina, un país generoso

Argentina vive en un surrealismo mágico que permitió que el principal promotor de aquel programa fuera premiado por este gobierno con el comando de un plan para formar a 111 mil profesionales y un salario sustentable.

Como en toda obra surrealista el final fue un poco diferente a lo que muchos soñamos.

Yo mismo actué como facilitador para que toda una provincia argentina entrara el plan, no se imaginan los dolores de cabeza que tuve cuando pasaban los meses y los profesores del plan no cobraban su salario.

La lentitud del manejo del presupuesto para pagar a los maestros no era tan veloz como cuando este funcionario viajaba a Estados Unidos a participar de eventos internacionales.

Un punto de inflexión en la Industria Tecnológica Argentina

Vivimos 25 años de fracasos, hasta que el Señor Ministro de Trabajo Jorge Triaca, otorgó la personería gremial a la Asociación Gremial de Computación para comenzar a poner orden en esta industria rectora del futuro.

Curiosamente, fuentes que me solicitaron la mayor reserva, aseguraron que de inmediato el lobby de la industria aceleró la salida del ministro y colocó en su lugar al actual Ministro de Trabajo, Don Dante Sica, quien derogó la resolución personería otorgada cumpliendo con la ley por su antecesor en el cargo con argumentos falaces que hoy se dirimen en la justicia.

Concentrar a la industria más dinámica de esta economía es quizás un error temerario, la diversidad de la multiplicación de las Pymes es sin duda, un valor único que podemos tomar para subir al tren del futuro hoy, en lugar de caminar lentamente por vías imaginarias y vacías.

Plan Estratégico Nacional

Es necesario discutir un plan estratégico tecnológico nacional, convocando a los actores principales, los trabajadores, junto al gobierno, universidades y empresarios para establecer una normativa moderna, propia del siglo 21, que no genere una industria de juicios que haga quebrar a Pymes, que sea capaz de generar salarios más justos y que sea capaz de administrar el cambio como único patrón constante de esta economía.

Tenemos que lograr un equilibrio que impida a la industria expoliar el sistema educativo, necesitamos compensar la cantidad de ingenieros, con los demás países de la región, para no crear asimetrías geopolíticas futuras.

Es nuestra responsabilidad y a mi juicio una de las últimas oportunidades.

Marcelo Lozano – General Publisher IT Connect Latam

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