Redacción 8 mayo, 2019
Ezequiel Tosco aclara el quien es quien del sector informático nacional

“Lo que falta en la industria del software no son oportunidades, sino seriedad por parte de ciertos actores dirigenciales empresarios del sector informático”, sostiene Ezequiel Tosco, dirigente del gremio informático

En un artículo recientemente (i) publicado por la Universidad Nacional de la Plata, dos investigadores del CONICET, el Doctor en Ciencias Sociales Mariano Zukerfeld y el sociólogo Andrés Rabosto, hacen un repaso por una historia poco conocida de la industria informática, que es, generalmente, tapada por anuncios grandilocuentes o Twits de algunos referentes sociales que poco conocen de lo que verdaderamente sucede en el sector.

Rescatamos en esta nota los aspectos sobresalientes de esa investigación, a la que aportamos la visión de los trabajadores informáticos para el ordenamiento del sector y su desarrollo sustentable y equitativo.

Días atrás se discutió en comisión conjunta de la Honorable Cámara de Diputados la nueva Ley de Economía del Conocimiento que, según sus impulsores, viene a reemplazar y ampliar el alcance de la ya conocida Ley de Promoción de la Industria del Software.

Mas allá de los mensajes grandilocuentes de algunos representantes sectoriales, sin ningún sustento ni compromiso real, como, por ejemplo, que se van a contratar 200.000 nuevos “talentos” (eufemismo para referirse a los trabajadores) y que la industria le haría ingresar al país más de u$s 15.000 mil millones de dólares y que somos la Vaca Muerta del Conocimiento, entre otras frases hechas, los hechos demuestran que, muy por el contrario, la bonanza de la que alardean estos sectores no siempre se distribuye a los trabajadores y que los manejos de los programas de formación terminan siendo un negocio más que un sistema de enseñanza-aprendizaje.

En este sentido, el trabajo de Zukerfeld y Rabosto refiere que “durante las últimas dos décadas el sector de software y servicios de informáticos (SSI) argentino ha experimentado un crecimiento notable”, aun cuando “los actores empresariales y académicos han señalado de manera reiterada que la escasez de recursos humanos calificados (graduados en carreras afines a la informática) constituye el principal obstáculo a una mayor expansión del sector.

Sin embargo, los investigadores del CONICET han reunido la evidencia empírica que no sólo desautoriza este argumento, sino que permite concluir en cambio, con datos duros y de manera cuantitativa, que “el sector SSI no parece dispuesto a compensar económicamente a los profesionales por tener el título universitario, de manera de hacer atractiva su inserción en el sector”.

Y asimismo se aportan en el trabajo “elementos para comprender por qué el crecimiento del sector no está asociado a un incremento en el número de graduados, sino que, por el contrario, se da en un contexto de escasez de profesionales con título universitario”.

De forma contundente, el cuadro de la evolución del empleo del sector SSI que se reproduce a continuación muestra que, desde el salto expansivo sectorial a partir del 2004, los puestos de trabajo fueron cubiertos cada vez más por empleados sin título universitario.

En tanto, las instancias de Formación Profesional administradas por el Estado, a través del antiguo Ministerio de Trabajo, devenido hoy Secretaría, bajo la órbita de Producción, tampoco han brindado una respuesta eficaz a la necesidad del sector de contar con trabajadores calificados y en continuo perfeccionamiento a través de los numerosos programas, generosamente dotados de recursos que, desde comienzos del siglo, han sido administrados exclusivamente por la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos.

Iniciativas que insumieron millones de pesos, provenientes del erario público o crédito externo, como el programa Emplear-Tec, o aún antes, las becas Control-F, y más recientemente, el tan mentado Programa 111mil, que prometieron formar los miles de trabajadores que anualmente viene requiriendo la industria, fueron una tras otra fracasando en su propósito (a la luz del escaso o nulo impacto en la reducción del déficit acusado alo largo de más de una década) e incluso arrastrando a los involucrados a situaciones de una opacidad alarmante, como la denunciada por los instructores del 111mil en Tandil días atrás, donde se adeudan 10 meses de salarios, a pesar de que los fondos fueron ejecutados en tiempo y forma por el Estado nacional (ii).

Salarios y sindicalización en el sector SSI

En cuanto al otro gran mito construido en torno de lo bien pagado que está el trabajador informático en Argentina, si bien es cierto que los salarios en el sector SSI se mantuvieron siempre por encima del promedio del sector privado registrado, un análisis de la evolución de los mismos muestra que, desde la salida de la convertibilidad, este sector ha tenido los incrementos nominales más bajos de toda la economía y, lo que es peor aún, si se considera el ajuste por inflación, es el único sector donde el poder adquisitivo del salario promedio ha caído entre 1998 y 2015.

Según las estimaciones de Rabosto y Zukerfeld (2017), la caída fue del 20% para ese período.

“Así –observan los investigadores del CONICET-, frente a los supuestos neoclásicos, el sector de SSI nos pone ante la extraña paradoja de mostrar el crecimiento más dinámico del empleo de todo elsector privado, junto a los menores incrementos salariales, al tiempo que sus voceros señalan como barrera la disponibilidad de trabajadores calificados.”

La explicación de este aparente contrasentido radica, para los autores del trabajo, en un hecho clave: la ausencia de sindicatos con personería gremial, que privó a los trabajadores del sector SSI de una representación colectiva capaz de negociar un convenio colectivo y regular las condiciones de trabajo, al tiempo que favoreció la negociación individual.

Las empresas aprovecharon esta circunstancia, negociando con sindicatos ajenos a la actividad, que ofrecen acuerdos desfavorables para los trabajadores, pero ventajosos para el sector patronal.

La sindicalización en organizaciones destinadas a otras actividades económicas contribuye a generar una situación de distanciamiento y ajenidad tal, que los trabajadores optan por negociar por fuera del marco sindical.

Ambos factores favorecen el salario personalizado, los bonos y penalidades de productividad, la individualización y diferenciación.”

Frente a este panorama aciago para los trabajadores de la industria informática, Zukerfeld y Rabosto, señalan que, a partir de que la Asociación Gremial de Computación ha obtenido a fines de 2018 la personería gremial, “podrían producirse modificaciones en este estado de cosas”.

Y en esta dirección, el Secretario General de AGC, Ezequiel Tosco, ha participado de la Comisión Conjunta en la H. Cámara de Diputados de la Nación, del debate del proyecto de Ley de Economía del Conocimiento.

En la oportunidad, el dirigente del gremio informático dejó sentadas las bases de un programa de acción en el que los dos puntos, Educacion y Salarios, son dos ejes fundamentales para el ordenamiento y desarrollo de la industria, de forma sustentable y equitativa para todos sus actores.

“Lamentablemente – expresó Tosco-, el sector empresario se ha negado sistemáticamente a trabajar en forma seria y profesional, buscando los consensos que permitan ampliar este modelo para la generación de una Política de Estado de la cual se beneficien todos los actores que componemos la industria, y para que el desarrollo y el crecimiento económico siempre estén orientados a la Justicia Social.”

“La clave para el despegue del sector SSI está en encontrar, mediante el diálogo entre los diferentes actores sociales, los acuerdos básicos para un trabajo en conjunto, que los trabajadores siempre hemos propuesto y al que una vez más invitamos a los dirigentes empresarios que estén a la altura del desafío que nos plantea la Economía de Conocimiento”, concluyó el Secretario General de AGC.

(i)Zukerfeld, M. y Rabosto, A. “El sector argentino de software: desacoples entre empleo, salarios y educación”Disponible en línea en [https://revistas.unlp.edu.ar/CTyP/article/view/7386/6310]

(ii) Delegación Tandil – Asociación Gremial de Computación, “COMUNICADO: Los trabajadores informáticosde Tandil manifestamos preocupación por la falta de pago a instructores del Plan 111 mil por parte de la CEPIT” Disponible en línea en

[http://tandil.agc.org.ar/2019/05/05/comunicado-111mil-tandil-cepit/].