Industria del Software: Argentina necesita un cambio

Debemos refundar la industria del software
"Debemos refundar la industria del software"
Debemos refundar la industria del software
“Debemos refundar la industria del software”

La República Argentina necesita un cambio estructural en su industria del software, para encender los motores de innovación que nos “incluyan” en la Economía del Conocimiento.

La industria del software atrasa una cantidad importante de años, producto de una visión estratégica errada desde el campo empresarial, antigua desde el campo académico e inequitativa desde el campo político.

Tal como sostenía Henry Ford, a mi juicio uno de los pensadores modernos con una visión más clara de lo que es el desarrollo industrial, creo que “Llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito.”

La articulación del campo político, laboral, académico y empresario son fundamentales para hacer crecer una industria llamada a ser la madre de todas las industrias del futuro.

El dinero del Estado Argentino no puede ser invertido en planes educativos mal planteados, ni en beneficios inequitativos, que en lugar de promover la industria la concentran de forma peligrosa y supina.

El principio básico de la equidad es llegar con permeabilidad en toda la geografía argentina, promoviendo centros de innovación, que sumen riqueza sin convertirse en coto de caza de los buscadores de talento.

El desarrollo armónico de la sociedad como un todo, es sin duda una obligación de todos los sectores, y aquel que reclame beneficios por encima de otro será el responsable de un nuevo modelo de inequidad.

La ley de Software es y ha sido un desastre, planteada como un “demorador” del desarrollo de la industria, colocó barreras de entrada que se convirtieron en infranqueables para los emprendedores nacionales.

Cabe consignar que aplaudo al emprendedor honesto, tengo cierto prurito con el empresario que convierte un beneficio en una ventaja personal para enriquecerse a base del esfuerzo de todos los argentinos, que le otorgamos un beneficio por medio de nuestros representantes.

Somos parte de una guerra silenciosa

El mundo vive una escalada de una ciberguerra sigilosa que pone en el centro de la escena a la ciberseguridad.

La estrategia y la lógica manda que, si intentamos competir con países como India o algunos países de Europa del Este como Ucrania, solo vamos a depreciar el valor de nuestros recursos.

Pero si creamos un sello de desarrollo de software seguro, vamos a atraer mayor número de negocios al país, traducidos en dólares, que van a mejorar nuestra economía.

No es la automatización, ni la transformación digital el futuro de la tecnología, es la seguridad como “driver” de todas las corrientes que componen el mundo tecnológico.

El mundo busca respuestas ante la mayor sofisticación de los cibercriminales a nivel global, y componer un modelo de “desarrollo seguro”, genera mayor empatía ante los nuevos desafíos que la industria contempla.

El mundo académico debe comprender que la evolución ha llegado, necesitamos una dinámica que permita alinear la producción de talento con las necesidades del mercado, encontrar una decena de buenos desarrolladores de Machine Learning o de Blockchain, se ha convertido en un sinsentido.

La educación debe servir al empresario, pero no debe ser manejada por los empresarios, o en lugar de desarrollarnos como Nación vamos a transformar esta herramienta social en una suerte de head hunter para los amigos.

La velocidad que la tecnología le imprime a la economía requiere un modelo de educación continua que reconozca competencias para estimular al talento a seguir creciendo.

El nuevo patrón oro de la economía no son los empresarios, es la suma del IQ de todos los trabajadores, por esa razón el eje de la discusión debe cambiar radicalmente, o seremos para siempre una republiqueta acomodaticia.

 

Por Marcelo Lozano – General Publsiher IT CONNECT Latam