Redacción 24 enero, 2019
La OIT comienza a delinear consideraciones para el trabajo del futuro
La OIT comienza a delinear consideraciones para el trabajo del futuro
La OIT comienza a delinear consideraciones para el trabajo del futuro

La robotización de procesos está transformando de forma determinante al mundo del trabajo, y tal como indica la OIT en su último “paper”, tenemos que trabajar para garantizar un futuro más prometedor para las próximas generaciones.

Cuando hablamos de trabajo tomando en cuenta el trabajo de la OIT, tenemos que tomar en cuenta las deudas pendientes que tenemos con la inequidad de género, las asimetrías geográficas y fundamentalmente las deudas de inclusión en temas de discapacidad.

La brecha que está creando las nuevas tecnologías nos deja con un “gap” que excluye a trabajadores cuyos trabajos van a desaparecer y no contribuye a garantizar la seguridad social de los trabajadores.

El desvelo de la OIT

Esta brecha tecnológico generacional debe resolverse de forma dinámica y ágil para que las ciudades inteligentes, alberguen a sociedades inteligentes.

El salto cualitativo que el trabajador del presente debe dar para estar incluido en la economía del conocimiento del futuro requiere, un modelo de administración de competencias que facilite la readaptación del individuo, tomando como foco a las personas.

Si pretendemos tamizar a los trabajadores bajo una capacitación formal, vamos a dejar en el camino a decenas de miles de sueños inconclusos.

El aprendizaje debe estar basado en el conocimiento previo y en las competencias y habilidades que cada trabajador detenta.

Un experto en ciberseguridad no necesariamente debe cursar una ingeniería en sistemas para generar valor en una sociedad que demanda llevar el conocimiento a la práctica de forma casi instantánea.

La construcción de conocimiento debe estar basada en bloques de conocimiento que son el cimiento de la construcción espiritual y profesional de cada trabajador.

Corremos un gran riesgo frente a la apetencia empresaria desmedida, si no valoramos el conocimiento práctico por sobre el género, la religión, la ubicación geográfica o las diferentes capacidades físicas de un trabajador.

El conocimiento en el siglo XXI, debe ser un nivelador social, y constituye la savia de la identidad no solo personal, también de la sociedad a la cual el trabajador aporta valor.

El acceso al conocimiento con equidad, bajo un escenario de oportunidades cambiantes, debe ser derecho humano básico, en esta sociedad moderna.

 

Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT

 

 

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