Redacción 12 enero, 2019
El género y la tecnología
El género y la tecnología
El género y la tecnología

América Latina muestra en la actualidad una gran agitación en los temas relativos al género, y la tecnología no está exenta de este debate.

La tecnología es una industria con un grado de inequidad llamativo y el abordaje de la cuestión de género es complejo.

A la hora de analizar el tema, trato de tener un punto de vista absolutamente andrógeno para intentar pensar de forma justa, sin teñir el razonamiento con tintes políticamente correctos.

La igualdad de género es algo indiscutido, que en el siglo XXI tengamos que discutir si valoramos de forma equitativa el conocimiento, tomando en cuenta sexo, religión o raza, realmente es algo propio de un sistema involutivo.

Existe un contexto plenamente patriarcal, que nos deja como resultado una sociedad que emparenta el poder con la testosterona en lugar de las neuronas.

Desde un punto de vista lógico, la paridad forzada de género achata la pirámide evolutiva de la sociedad, si bien la perspectiva es un asunto importante, retrasar los motores de innovación de una nación por una cuestión de perspectiva es poco inteligente.

De igual forma, que considero un error la paridad forzada, considero que no equiparar la funcionalidad de cada individuo en la sociedad es perverso.

Tomemos como ejemplo a los científicos, se los califica por productividad y se obliga a la mujer a embarazarse y parir, sin considerar el valor social de su función natural para la sociedad, pero si disminuye su productividad, disminuyen sus oportunidades.

Rol social vs Oportunidades

Gestar y parir, no son actividades sabáticas, que una mujer presida una academia de ciencias no debe ser un tema de paridad, debe ser un privilegio de igualdad.

En ese sentido debemos legislar para equiparar a la mujer, con respecto al hombre.

Al respecto sería muy interesante poner en la mesa de debate ante una nueva ley de software, que las empresas que contraten a una mujer tengan un beneficio mayor que si contratan a un varón, para compensar cargas que deben soportar las jóvenes hoy.

En un mercado altamente demandante a nivel de talento humano, no es la primera vez que escucho en una fábrica de software la frase: “contratá a un varón, no se embaraza”, como si el talento o el nivel de IQ no fuera importante.

A mi juicio es aquí dónde una ley debe poner equilibrio en la balanza de las oportunidades.

En la medida que el contexto sea equitativo, tomando a cada trabajador como ser humano y no como hombre o mujer, la paridad estará garantizada de forma natural.

 

Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT