Redacción 23 octubre, 2018
Ciudades Post Inteligentes: el desafío de la sustentabilidad humana 1
Ciudades Post Inteligentes, un desafío para nuestra sociedad
Ciudades Post Inteligentes, un desafío para nuestra sociedad

El crecimiento exponencial de los datos en el contexto de la Economía del Conocimiento juega un papel determinante que nos permite definirlo como el nuevo petróleo de la humanidad, reconociendo sus virtudes como el nuevo factor de producción e intercambio digital.

El 90% de los datos actuales en el mundo se han creado en los últimos dos años y se espera que esta enorme cantidad crezca en un 40% anual durante la próxima década, un pronóstico consistente con la difusión del uso de teléfonos inteligentes y la expansión del ecosistema de Internet de las cosas.

«Big data», tal como la conocemos además de referirse al tamaño cada vez mayor de este flujo de información, se relaciona con la nueva generación de tecnologías diseñadas para recopilar, agregar y analizar de manera casi instantánea y rentable, con el fin de generar predicciones y decisiones y respuestas confiables, según la calidad de análisis, aplicando tecnologías como la Inteligencia Artificial y el aprendizaje de las maquinas (machine learning) estableciendo patrones para cualquier propósito en cualquier sector, ya sea público o privado.

Evaluar y optimizar el riesgo crediticio en la industria financiera, implementar políticas públicas centradas en los ciudadanos, desplegar más fuerzas policiales donde es más probable que se cometan delitos o evitar la sobreproducción y el desperdicio de recursos en la agricultura, evaluar áreas con potencial crecimiento demográfico y prever la infraestructura necesaria para soportar ese crecimiento, son solo algunos ejemplos de las ventajas que brinda el análisis de big data.

Si analizamos el contexto veremos que los llamados “jugadores puros” del mercado de big data (es decir, las empresas que obtienen todos sus ingresos de la venta de productos y servicios relacionados) representan solo el 5 por ciento del mercado general, mientras que el resto es generado por compañías tecnológicas dominantes que proporcionan en gran medida servicios en línea.

Google y Facebook -por ejemplo- pueden considerarse las plataformas de publicidad más destacadas del ecosistema, ya que capturan en conjunto más de la mitad de todo el crecimiento del gasto global en publicidad en línea. Otro sector económico, cada vez más rentable y joven, alimentado por datos, también se originó en el reino de la innovación de Silicon Valley, es el de las plataformas bajo demanda.

Uber y Airbnb son las más notorias y las más valoradas entre un grupo considerable de plataformas «sin activos» que operan a través de modelos de negocios hiper-subcontratados, cuya precariedad, especialmente en el caso de Uber, se ve corroborada por el notable desajuste entre la capitalización del mercado e impacto en la seguridad social de cada país en el que desembarca.

La Economía del Conocimiento presenta desafíos importantes que se relacionan con la inclusión y el desarrollo humano.

La utopía de la privacidad y la seguridad

A medida que los datos crecen, las amenazas se multiplican, e identificarlas, clasificarlas y atenderlas se ha convertido en una empresa titánica que cuestiona la sustentabilidad de muchos mercados considerados críticos para la economía actual.

A nivel legal, el nivel más alto de amparo está garantizado solo para información personal sensible, ya que los legisladores creen que los intereses de privacidad deben equilibrarse con el derecho a la libre expresión y el libre comercio.

La imposición del GDPR a las empresas extranjeras para cumplir con sus disposiciones relativas, entre otras cosas, al derecho a la portabilidad de los datos y una definición revisada de «consentimiento», fortalece sin dudas la soberanía de los datos de los ciudadanos europeos.

Otro gran reto está relacionado con la competencia

La estructura atípica del ecosistema de big data hace que sea difícil evaluar el comportamiento anticompetitivo potencial por varias razones.

En primer lugar, la estructura multifacética de las plataformas complica la definición del mercado relevante.

En segundo lugar, la estructura de auto refuerzo de los datos causada por los efectos de la red brinda a las grandes empresas ventajas competitivas que debilitan el análisis de los precios de «equilibrio».

En tercer lugar, la concentración del poder de procesamiento de datos y los datos de los usuarios fluyen en manos de pocos jugadores, actúa como demorador de la entrada de competidores pequeños con potencial que con frecuencia terminan siendo adquiridos.

Otro tema difícil se relaciona con las condiciones laborales de los trabajadores del «concierto» en el contexto de la economía bajo demanda mencionada anteriormente, que ha convertido todo en un recurso explotable, confundiendo los límites que estaban bien marcados hasta hace poco, como los que existen entre los sectores públicos y privados profesionales, así como aquellos entre el empleo dependiente e independiente, o incluso el trabajo y el ocio.

Generando un problema a futuro que requiere atención normativa y es el desfinanciamiento del sistema de seguridad social, que da cobertura a nuestros ancianos.

Finalmente, la economía digital ha generado una distorsión fiscal considerable: las compañías que confían en los modelos de negocios digitales pagan en promedio la mitad de la tasa impositiva efectiva de las compañías tradicionales, gracias a la naturaleza “fluida” de sus negocios y la colocación de sus subsidiarias en los países.

En este contexto, la llamada revolución de las Ciudades Inteligentes implica un riesgo intrínseco en la seguridad de las democracias, donde la concentración de la información se esta monopolizando cada vez en menos empresas, en menos y cada vez mas poderosos jugadores que, como hemos visto en el caso de Facebook y Cambridge Analytica, no dudan en el momento de monetizar esa información, y nosotros, los ciudadanos, solo podemos ver como utilizan nuestros datos para solo enriquecer a unos pocos.

No sirve de nada convertir las ciudades en minas de datos sin poner las necesidades humanas a la vanguardia.

Es por eso que el cambio se esta gestando, las Ciudades Independientes, donde los activos que se generan pertenecen a las sociedades, esta en marcha.

Barcelona se ha declarado “Ciudad Independiente” y en todo el mundo ciudades están avanzando en esta dirección.

Santa Maria Tonantzintla en Mexico rehuso ser una ciudad inteligente para ser una Ciudad Independiente.

El Condado de Clackamas en Oregon, Estados Unidos, inicio ya un plan para transformarse en una Ciudad Independiente; DECODE, un proyecto financiado por la Unión Europea para hacer herramientas que pongan a las personas en control de mantener su información personal privada o decidir compartirla para el bien público.

A la luz de lo anterior, una gestión de datos alternativa para un entorno digital socioeconómico más equitativo y sostenible no solo es deseable sino necesario, y es el próximo paso.

 

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Por Ingeniero Pablo Abdian – CEO de Mototech

 

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