CADIEEL una cámara pinchada por el IoT

Internet de las Cosas

Internet de las Cosas de Cadieel

Según estimaciones de CADIEEL, en 5 años, las exportaciones impulsadas por el ecosistema de Internet de las Cosas (IoT) podrían rondar los U$S 7.500 millones con un saldo comercial netamente favorable.  Solo en Argentina tenemos contabilidad tan creativa como para sostener un número tan inflado, al menos por un rato.

Para lograr esto los empresarios de CADIEEL proponen, que sea indispensable el aporte estratégico tanto del gobierno nacional como de los gobiernos provinciales.

CADIEEL (Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas) presentó hoy frente a funcionarios y representantes del sector empresario y científico un plan ¿estratégico? para el desarrollo de Internet de las Cosas en la Argentina.

El negocio de integración de componentes importados, con desarrollo de software local requiere una logística muy diferente a la que plantea CADIEEL que aparentemente explora un nuevo negocio, del cual no cuenta con la experiencia necesaria, ni el conocimiento para dar sustentabilidad.

Siempre me encanta esa actitud positiva de las cámaras, no saben de qué se trata, pero piden ayuda al estado y nunca convocan a los trabajadores del sector para dialogar.

Seguramente creerán que IoT es parecido al concepto de “box movers” que tanto han desarrollado a lo largo de los años.

“El mundo está evolucionando hacia una nueva etapa conocida como Industria 4.0 en la que nuevas tecnologías e innovaciones impactarán en la producción de bienes y servicios, en las gestiones de los gobiernos y en la vida cotidiana de los ciudadanos, lo que modificará sustancialmente la economía y los modelos de negocio de las empresas”, explicó Guillermo Freund, miembro de la comisión Directiva de CADIEEL durante el evento “Internet de las Cosas: la (R)evolución de los negocios” que se realizó hoy en la sede de la entidad.

La industria 4.0 no tiene nada que ver con IoT, se relaciona con la automatización de procesos, con seguridad (algo de lo que CADIEEL no tiene ni idea por dónde empezar) y sobre todo por el manejo de grandes datos.

IoT en este ecosistema 4.0 es como una gota de agua en una salina.

Como decía Cicerón; “No es bueno, obtener ventaja de la ignorancia de los demás”, porque no todos somos ignorantes.

En este sentido sostuvo, Jorge Cavanna, presidente de la cámara empresaria comentó que “desde CADIEEL hemos decidido ser actores de este proceso convocando al sector industrial electrónico argentino a participar en el desarrollo y la creación de soluciones que, mejorando la productividad de la industria en general, capture esta oportunidad y produzca un crecimiento para el cual nuestras empresas se encuentran preparadas”.

Una frase filosóficamente peripatética, pero un claro ejemplo que la cámara no tiene ni la más mínima idea de lo que habla.

Proponiendo magia

¿Cómo conformamos un segmento de desarrollo de una supuesta industria IoT si no nos integramos, ni con el mundo académico, ni con el mundo del trabajo, ni con los actores de software?

La cámara sostiene que en la actual emergencia económica, fiscal y externa que atraviesa la Argentina, debería entenderse que este ecosistema basado en la electrónica argentina (EA) puede generar crecimiento de la actividad económica, con el consecuente aumento de la recaudación tributaria, brindar nuevos empleos bien remunerados y de alta productividad y contribuir a mejorar el perfil de la balanza comercial.

A esta altura sospecho que la gente de CADIEEL, nunca sintió nombrar a MIRAI, ni a ninguna de sus variantes y no ha trazado una estrategia para desarrollar una industria en medio de una guerra cibernética.

Es casi como entregar una navaja “Esquiltuna” por nombrar una marca nacional, a un mono sobreexitado.

En este marco ideal que plantea la epifanía de la CADIEEL, el aporte del gobierno nacional y de los gobiernos locales “es inestimable” (señala la cámara sin ponerse colorada) no sólo por el apoyo a través de recursos directos, sino también por el aporte de otros recursos de ínfimo costo.

Entre estos últimos se pueden señalar las siguientes acciones:

1) contribuir a darle visibilidad a la temática;

2) vincular a los actores actuales y potenciales (sólo el Estado tiene la potencia para armar esta red y para apoyar iniciativas que conduzcan a ello);

3) reunir y difundir información;

4) establecer regulaciones que mejoren las condiciones de vida, producción y seguridad (tales como trazabilidad de medicamentos y alimentos, seguridad vial, etc.) y que creen mercado para empresas locales productoras y desarrolladoras de soluciones vinculadas a IoT.

Obviamente de los de alto costo, no hablan, seguramente no los han estimado, como tampoco parece que han estimado el impacto que puede tener un sistema de producción de dispositivos IoT sin planificación de seguridad cibernética. (Ej: los sistemas de iluminación de las ciudades, un verdadero papelón cibernético a nivel ciberseguridad).

CADIEEL como cámara de tecnología que alguna vez sostuvo que sus empleados eran metalúrgicos, borrando de un plumazo la identidad informática de todos sus trabajadores, hoy le pide dinero al Estado. Creo que es una fórmula totalmente perimida, fuera de época y demuestra un nivel de solidaridad inadecuado para el contexto.

Con empresarios con esta filosofía, el país ha tocado fondo, es hora de establecer un cambio y fomentar políticas inclusivas que integren transversalmente a los actores necesarios para que estas cosas funcionen como deben funcionar y no como “negocios privados”.

 

Por Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT