Redacción 21 septiembre, 2018
La tecnología necesita de un lenguaje común- Marcelo Lozano
La tecnología necesita de un lenguaje común- Marcelo Lozano
La tecnología necesita de un lenguaje común- Marcelo Lozano

Han pasado 18 años del siglo XXI, y el adagio jurídico de que “La ley se presume conocida por todos”, no es conducente en el campo de la seguridad social en lo que se refiere al uso adecuado de la tecnología.

Los tecnólogos estamos tan encerrados en nuestro mundo de unos y ceros, y cuando salimos al campo nos sorprendemos por el amplio nivel de desconocimiento sobre el estado del arte de la tecnología que existe en general, y en este caso me refiero al mundo de la seguridad social, porque nos implica a todos.

Los invito a conversar sobre riesgos en un hospital, una clínica o una obra social, la sorpresa que se llevaran es mayúscula cuando vean la cara de los responsables cuando se enteran de que son sujetos punibles y solidarios sobre la seguridad de los datos que ellos almacenan.

Tal como figura en el preámbulo de la declaración de los derechos humanos universales, la seguridad cibernética contribuye a garantizar el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.

El no cumplimiento de leyes fundamentales como “habeas data”, “secreto médico” o “discriminación” fluyen libres por cadenas de procesos mal diseñados para el normal cumplimiento de la seguridad social.

La reiteración inocente y supina a la vez, sobre este error calcado en la gran mayoría de las instituciones que en la sociedad se hacen cargo de la seguridad social, a mi juicio tiene un punto de contacto fundamental, la falta de un departamento de compras centralizadas.

La raíz del problema

Los procesos heredados, sumado a la diáspora de tecnologías que se utilizan para cumplir con el sagrado deber de garantizar la seguridad social, crean un caos que impacta en el presupuesto general, facilita la corrupción y alienta el delito.

Vivimos en la Economía del Conocimiento, el poder del cibercrimen no puede seguir siendo disimulado e ignorarlo es la solución con mayor calificación en el ámbito de decisiones inadecuadas.

La solución más simple radica en colocar a un recurso humano que con conocimiento de los procesos presumidos en su servicio, y que pueda establecer con profesionalismo, la garantía de seguridad cibernética en todos los procesos que una nueva tecnología que aplique a su servicio.

La práctica de la humildad sanmartiniana, evita que la ignorancia reiterada no se convierta en un delito de soberbia.

 

Por Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT

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