Argentina un país, 111 mil decepciones

En esta economía digital, cuesta tener control de los contenidos que generamos, a veces en redes sociales, a veces generando noticias, Argentina es un país con una dinámica tan perversa que perdemos el control, más seguido de lo que la OMS recomienda.

En el día de ayer, abrumado por la cantidad de denuncias que recibo a diario de toda Argentina, efectuadas con miedo por formadores que confiaron en el Plan 111 Mil que comanda el Señor Subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos Carlos Pallotti, decidí colocar un post reclamando por el pago a los formadores que hace meses que trabajan y no reciben un pago por su trabajo, según el plan promete.

Por chat privado

En privado, el Señor Sub secretario me expresó que consideraba que mi opinión era un golpe bajo de mi parte.

Cabe hace memoria, creí en el plan y lo apoyé con todas mis fuerzas, articulé en silencio y sin hacer bombo que una provincia completa se sumara al plan, y articulé también un encuentro con el gremio y con el Microsoft User Group, pero funcionarios de segunda categoría, impidieron que los trabajadores ayudaran a fortalecer este plan, creyendo que con eso hacían un guiño a la CESSI.

Valoré que Carlos Pallotti comprendiera la gravedad del asunto y que propusiera un plan de 2 cuatrimestres (no es lo ideal, pero es mejor que nada) en lugar del papelón que sostenía durante su gestión al frente de la CESSI, con cursos de programación de 32 horas.

Valoré que nombrara a un verdadero team de notables, para certificar los conocimientos de los alumnos.

Todo parecía color de rosa, para un país que no logra cubrir las vacantes propias y mucho menos las de países que nos dan sus dólares a cambio de conocimiento.

La decepción comenzó de a poco

Ahora bien, de pronto en ese escenario rosa comenzaron a aparecer las manchas negras de la ineptitud.

Me escriben muy preocupados de la provincia que articulé para que participe del plan, que estaba teniendo problemas con el cobro los “profes” que daban clases en condiciones extremas al sur del país.

Hablé con Carlos y gentilmente se comprometió a seguir el tema, luego comenzaron a llegarme reclamos de toda la geografía del país.

Señor Sub secretario, un golpe bajo es crear una cuenta falsa y denunciar todas las irregularidades que suceden en el plan que Usted administra, yo coloqué un post en mi cuenta personal de Facebook, en la cual figura mi nombre, doy la cara y no reclamo nada fuera de lugar.

Anoche, mientras metabolizaba un tenso chat que tuve con el funcionario, recibo un chat de una seguidora de Facebook, que es de CABA y es profe del plan 111 mil.

Impacto Profundo

Me agradecía que levantara mi voz, para reclamar por los salarios que los profesores no percibían. Frases como “yo creí”, “vivo de mis horas”, “doy las clases con pasión, pero cuando salgo las cuentas se siguen acumulando” y “tengo 2 hijos que criar” fueron el denominador común.

Esta profe que agradecía mi voz, que el Señor subsecretario consideraba un “golpe bajo”, y agregó cuando le pedí disculpas por ser tan pocos los que reclamamos por esto, “vos haces la diferencia” lo cual me dejó impactado.

La profe lleva 9 meses sin cobrar, y le “prometieron” pagarle en marzo de 2018.

9 meses no es un problema administrativo, es impericia procesal, es una estafa al mundo del trabajo, es un robo a las ilusiones.

Al inicio de este programa, le dije al Señor Sub secretario, que esto lo apoyaba por mi nieto, no quería heredarle un país vergonzoso.

La semana que viene voy a gestionar para que se presente una denuncia en el Ministerio de Trabajo de la Nación, en el Ministerio de Trabajo de CABA y en el Ministerio de Producción, para que se obligue a cumplir la ley, NADIE está obligado a trabajar sin pago.

Responsabilidad

La articulación del plan es responsabilidad completa del Señor subsecretario, no es digno permitir que se generen estas asimetrías y no es digno en una Argentina del cambio, permitir que un trabajador no cobre por 9 meses.

Las excusas de que el dinero se giró a una universidad, o Ministerio es propio de un proceso mal diseñado, que no garantiza que el alma del proyecto, “los profesores”, reciban su pago por tan importante función.

Yo no lo debo obediencia a nadie, ni me interesa agradarle a nadie, trato de opinar y obrar con total honorabilidad.

Ayer le sugerí que de un paso al costado, hoy después de haber leído las palabras de esa mamá que lucha para criar a sus hijos con su propio trabajo se lo exijo, Usted no está a la altura de las circunstancias. RENUNCIE YA!

 

Marcelo Lozano – General Publisher IT CONNECT