111 mil programadores para ingresar a la Economía del Conocimiento

Argentina prende 111 mil luces de esperanza

El plan para capacitar a 111 mil programadores, es una bocanada de aire fresco para el futuro de Argentina y sustenta el ingreso de la Nación como un actor activo de la economía del conocimiento.

Días atrás tuve el honor de ser invitado por el Subsecretario de Tecnología de la Nación, Carlos Pallotti a una reunión privada en su oficina.

Decir que me comentó sobre el estado del arte del plan de capacitación de 111 mil programadores, sería una apreciación miope de la reunión, que me dejó placenteramente impactado.

Mi pensamiento político es netamente independiente, no me ato a nada, y eso me brinda la libertad de opinar como me parece, siendo honesto y buscando el equilibrio para garantizar la igualdad de oportunidades para todas las personas.

Desde el minuto uno de la reunión tuve la sensación de aire fresco, vi un Pallotti, receptivo, dispuesto a comentar con confianza y a escuchar con atención.

Quizás éramos dos abuelos cansados de tantas batallas, que solo nos enfocamos en lo que debemos construir como herencia de nuestra generación para el futuro.

Superado el hito de los primeros 10 mil inscriptos con holgura, al masajear los números algunos resultados son llamativos, casi sorprendentes.

Aproximadamente el 60% de los inscriptos, no son jóvenes, son personas entre 30 y 50 años, repartidos en partes casi iguales, en cada década.

Asistimos a un fenómeno sociológico sin precedentes en nuestra historia, personas capaces de volver al punto cero de sus carreras, para ingresar de forma definitiva y sostenida en la economía del conocimiento.

Contrariamente a lo que vemos en la mayoría de la clase política, vi en este funcionario una mente abierta que prendía una luz en el futuro de Argentina,quizás 111 mil, con solvencia para informar, pensar y escuchar.

La impresión sincera, por primera vez en mis 54 años, fue que alguien trabaja por el futuro de esta nación.

Temas como reconocer competencias, certificar conocimientos, cambiar el flujo del conocimiento llevándolo a dónde está la gente, fueron recurrentes durante la charla.

Hay equipo

Paralelamente me comentaba sobre el equipo de lujo, que va a acompañarlo para dar formalidad académica a la certificación de competencias de cada alumno, comandados por mi buen amigo Carlos Tomassino.

Tengo la impresión, que, tanto para ambos Carlos, como para mí, esta es la última oportunidad que tenemos para construir futuro para nuestros nietos.

Sinceramente no encuentro mejor cierre para esta nota que decir, ¡GRACIAS!

 

Marcelo Lozano, escribiendo como argentino…