El secreto de emprender (suerte y educación continua)

El camino al éxito de inicio al emprender está plagado de trampas. Los profesionales de emprender que navegan con éxito la transición al emprendimiento se dan cuenta de que nunca dejan de aprender, y esto es válido también para los mentores que han transitado este mismo camino antes que ellos.

Los tres productos más importantes en el arsenal de un empresario son el tiempo, el dinero y la energía mental.

Cualquier cosa que haga un uso más eficiente de estos mantiene el barco navegando por más tiempo, lo que le da una mejor oportunidad de finalmente descubrir el tesoro.

Los graduados universitarios, en particular los MBA, tienen dos grandes problemas.

El primero y más importante es el ego (“Ya aprendí esto en tal Universidad”), lo cual es comprensible dada la justificación requerida para el precio.

La segunda es menos obvia, pero más importante: el miedo al fracaso.

Un MBA de negocios se piensa para ser la sinopsis en la preparación del éxito del negocio.

Por la misma razón que un ejecutivo de alto nivel nunca es despedido por haber contratado a McKinsey -independientemente de los resultados- el MBA tiene la presión añadida de fracasar en su empresa dado cuánto se ha invertido en su educación.

Conocer el Tiempo adecuado.

La falta de ajuste del producto-mercado ha sido citado como la razón del 36% de los fracasos de inicio de un negocio.

Los empresarios tenemos el hábito de fetichizar el éxito.

Levantamos a los emprendedores exitosos en pedestales y preguntamos qué hicieron para tener éxito.

Casi la mitad de su éxito puede atribuirse al lanzamiento en el momento adecuado, es decir, a la suerte.

En lugar de éxito, considere que como el fracaso es el resultado mucho más probable.

La estrategia real para cualquier inicio es minimizar sus desventajas y maximizar sus aciertos.

Muchos emprendedores, especialmente aquellos en el espacio creativo, tienden a enamorarse de sus propias creaciones.

 Esto es comprensible, dado lo profundamente que están involucrados en el proceso.

De la misma forma que los padres no pueden imaginar que sus propios hijos no sean lindos. Los empresarios también tienen una tendencia a rechazar la retroalimentación de los clientes que pagan.

El consejo aquí es: escuchar comentarios de los clientes y perder el ego sobre el producto.

Los clientes siempre tienen siempre razón, porque sin ellos, no hay producto ni negocio.

 

Esteban Sanguinetti – CEO de Maires Group