CESSI: la credibilidad y sustentabilidad de la cámara están en duda

La CESSI sufre un fuerte cuestionamiento
La CESSI sufre un fuerte cuestionamiento

Repudio a la precarización laboral impulsada por la CESSI, en la industria informática

Pocos días atrás, la sociedad argentina tomó conocimiento a través de las redes sociales de otras de las maniobras a las que nos tienen acostumbrados los mismos actores de siempre.

Con el título “La Hora del Freelancer”, que luego se renombró a “El Futuro del Empleo”, porque seguramente alguien se dio cuenta que el nombre original era un sincericidio, se promueve una actividad, que no es otra cosa que otro ardid de la CESSI y las empresas que la componen para aprovechar la coyuntura con el objetivo de maximizar sus ganancias, a costa de los derechos de los trabajadores.

En efecto, la cámara dominada por las corporaciones del software afirma en el sitio web del evento en cuestión que “las nuevas tecnologías estimulan el trabajo autónomo, más flexible, que se erige como nueva forma de carrera profesional”.

Esto es una falacia, que necesitamos desentrañar

Los trabajadores informáticos tenemos muy claro que las nuevas tecnologías han transformado los modos de producción, así como las modalidades de empleo, ya que nuestra industria ha sido pionera en la implementación de estas “nuevas formas”, que de ninguna manera constituyen una “carrera profesional”, sino meras expresiones de nuevas formas de explotación laboral.

Hoy en día ya no es necesario estar en un lugar físico específico, cumpliendo un horario fijo, para ser parte de un proceso productivo.

Negar esta realidad, sería mantener la mirada fija en el siglo pasado o, peor en un horario aún, en la primera Revolución Industrial, cuando de la necesidad de controlar la productividad de los trabajadores surgió su concentración en establecimientos fabriles y la imposición del reloj para cronometrar su rendimiento.

Cuarta Revolución Industrial

Pero de ninguna manera la cuarta Revolución Industrial, la que hoy vivimos e implica la transformación digital de los procesos productivos, puede traer aparejada una precarización laboral y un retroceso en los derechos y las conquistas sociales de los trabajadores, a quienes se trata de convencer de aceptar una “flexibilización” cuyas consecuencias son bien conocidas y de que el “trabajo autónomo” -eufemismo con que se enmascara el cuentapropismo o la relación de dependencia fraudulenta- es el “futuro del empleo”.

Desde la Asociación Gremial de Computación, sostenemos que la valorización del tiempo y la libertad debe ir acompañada de las responsabilidades de todas las partes, tanto de los trabajadores como las empresas, en un marco de colaboración mutua que permita y estimule el desarrollo de todos. Un trabajador que se desarrolla, en empresas que crecen, es el motor de un país, como acaba de declarar el Presidente de la Nación.

Los derechos ante todo

Y nosotros agregamos que el trabajador, tanto en relación de dependencia como bajo contrato temporal, debe ser respetado en todos sus derechos. Debe tener cobertura médico-social, con un modelo solidario que pueda asegurar las prestaciones tanto para el trabajador y como para su familia, en los casos de problemas de salud, tanto las simples patologías, como de alta complejidad y alto costo, más allá de un porcentaje del costo de un proyecto específico.

La seguridad social a largo plazo tampoco no es un tema menor, ya que si bien un trabajador autónomo tiene la seguridad social básica que provee el Estado, las diferencias sustanciales en los aportes de un trabajador en relación de dependencia contra el aporte marginal de monotributo, se traducen en enormes transferencias de recursos del bolsillo del trabajador al de las corporaciones del software, en su mayoría  personeras de capitales trasnacionales que cotizan en el NASDAQ.

Es necesario dejar bien en claro que, si bien el trabajo “freelance” o autónomo puede ser una alternativa viable, al no contar con un convenio colectivo de trabajo y una representación gremial que genere un balance de fuerzas y otorgue equidad al mercado laboral informático, esta modalidad deja a los trabajadores en un estado de indefensión, al verse obligados a aceptar las condiciones leoninas impuestas por las corporaciones para fijar el valor de hora hombre, en valores rayanos al precio vil.

Esta es la realidad concreta de muchos compañeros que hoy prestan servicios bajo esta modalidad para empresas que pagan salarios por debajo del mínimo vital y móvil, dando un rotundo mentís al mito del “informático bien pagado”.

Repudio enfático

Por todo esto, desde la Asociación Gremial de Computación repudiamos las acciones tendientes a precarizar, aún más, el mercado laboral  de la industria informática, explotando a nuestros compañeros -más de 80.000 trabajadores, según números de la propia CESSI-  en pos de los mezquinos objetivos de unos pocos.

Bajo ningún aspecto los trabajadores informáticos vamos a aceptar este burdo engaño, por el cual se intenta hacernos resignar los derechos labores que legítimamente nos asisten, como el salario digno, el sueldo anual complementario, la jornada laboral de 8 horas, los aportes patronales y cargas previsionales, las asignaciones familiares y las vacaciones pagas.

Todos estos beneficios, que la “flexibilización” proclamada busca borrar de un plumazo, son conquistas que los trabajadores logramos con décadas de lucha y sacrificios.

Exigimos a las corporaciones informáticas nucleadas en la CESSI el cumplimiento de la normativa legal vigente, así como el reconocimiento y actualización del Convenio Colectivo de Trabajo firmado en 1995 con la Asociación Gremial de Computación, en resguardo de las condiciones laborales, la equidad salarial y los beneficios contemplados en la legislación argentina del trabajo.

Como la realidad nos muestra que las nuevas tecnologías se han introducido en la totalidad de los procesos productivos, entendemos también que las empresas de otras ramas de la producción, el comercio y los servicios deberían incorporar a los trabajadores informáticos de manera formal, respetando los derechos laborales que los amparan.

Por último, sostenemos que el trabajo freelance puede ser un parche, con la ilusión de ser más barato, pero en definitiva es perjudicial, no sólo para el sector de los trabajadores, sino para todos los actores de la sociedad, cuya calidad de vida se ve seriamente disminuida por la precarización y el envilecimiento del valor del trabajo.

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